Gemelas en una carrera suicida por ser las más flacas

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Katy y Maria, juntas en su lucha contra la balanza

Todo comenzó con un comentario que su hizo cuando ellas tenían 11 años: «Caramaba, esas chicas ya tienen caderas, ¿no?», exclamó el inglés Christy Campbell sin saber que sus hijas, las gemelas Katy y Maria, podían oírlo.

En ese momento, las chicas hicieron un pacto mortal para dejar de comer y eliminar esas «caderas» incipientes, y mantienen su compromiso hasta la actualidad, a sus 33 años. «Nos lastimó el comentario de papá. Llegué a gritarle ‘¡Nunca voy a tener mis períodos!’ Decidimos dejar de comer para perder nuestras caderas», explicó Katy al sitio Daily Mail.

Hijas de una de escritores ingleses, las dos mujeres se recibieron de , pero su vida se volvió complicada a raíz de lo que hoy identifican como una enfermedad. «Queríamos castigar a papá y , y supongo que es lo que hicimos desde entonces», recordó Katy, mientras que su hermana describió su presente como «tener una y cadena atada al tobillo».

«Estoy tan pendiente de lo que como, cuántas calorías quemo, lo que pesaré mañana y lo que peso hoy… Es una obsesión», reconoció Maria. Ninguna de las dos mujeres se casó ni tuvo hijos, pero lo que es más preocupante es que sus cuerpos no se desarrollaron de manera apropiada: sus voces son agudas y no tienen curva alguna, como si efectivamente se hubieran saltado la pubertad.

Los de las gemelas, Christy y Claire Campbell, vieron a sus hijas entrar y salir de clínicas de rehabilitación durante toda su vida, pero las gemelas aseguran que la más reciente fue la última: «Estamos hartas de esta situación. Perdí todo por esta enfermedad: mi vida, mi casa, mi pelo, mi , todo», expresó Maria, quien mide 1,65 y pesa menos de 38 kilos.

El caso de katy es más agudo todavía porque mide lo mismo que su hermana, pero pesa unos 30 kilos nada más. «No puedo caminar más, me duele la espalda, tengo osteoporosis, mis latidos son irregulares y sufro gastritis y pancreatitis crónica», señaló la , que toma diuréticos porque sus riñones no funcionan.

Los únicos recuerdos felices de las gemelas son los que se refieren a su infancia, transcurrida en una tranquila localidad llamada Wandsworth, en el de Londres. Los problemas empezaron en la secundaria, cuando toda la clase fue pesada en la clase de higiene. «Había unas mellizas más flacas y más lindas que nosotras. Nos sentimos inseguras», recordó Katy

Fuente: MinutoUno

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