La Policía Federal de Brasil detuvo este domingo a nueve personas y decomisó 856 kilogramos de cocaína en el puerto de Salvador, capital del estado de Bahía, en el noreste del país, en un operativo dirigido contra una célula del Primeiro Comando da Capital (PCC) que preparaba el envío de la droga hacia Europa.
Los nueve detenidos fueron sorprendidos in fraganti y serán denunciados por tráfico de drogas, organización criminal y ocultación de carga ilícita, de acuerdo con la Policía Federal. Un camionero adicional, sospechoso de facilitar el acceso de la mercancía a la zona portuaria, también fue detenido y trasladado junto con la carreta utilizada en la operación. Las diligencias continúan abiertas para identificar a otros posibles integrantes de la red.

La investigación preliminar vincula a los detenidos con estructuras del PCC con base en el estado de São Paulo. Fundada en la década de 1990 en las cárceles paulistas, la organización se ha convertido en la mayor facción criminal de Brasil y ha extendido su presencia a Paraguay, Bolivia y otros países de la región, además de participar en rutas de exportación de cocaína hacia Europa a través de puertos brasileños.
El decomiso de este domingo se enmarca en la Operación Meridian, desplegada en julio por la Policía Federal junto con la autoridad portuaria de Bahía, Codeba, para desarticular una organización dedicada al tráfico internacional de drogas por vía marítima con actuación en el puerto de Salvador. La pesquisa se originó a partir de un intercambio de información con la Receita Federal, el organismo tributario brasileño.

El hallazgo se produce apenas dos días después de que la Policía Federal frustrara, a plena luz del día, el envío de al menos 400 kilogramos de cocaína desde el aeropuerto internacional de Guarulhos, el mayor de Brasil, situado en la región metropolitana de São Paulo. En aquel operativo, los agentes intercambiaron disparos con un grupo de al menos diez personas, entre ellas un trabajador de la terminal, que había cargado parte de la droga en un avión con destino a Europa antes de huir del lugar. La intervención obligó a suspender parcialmente las operaciones del aeropuerto durante cerca de dos horas y provocó la cancelación de seis vuelos.
Ambos episodios, ocurridos con dos días de diferencia en extremos opuestos del país, ilustran la diversificación de las rutas que el narcotráfico brasileño emplea para alcanzar el continente europeo, donde el precio de la cocaína multiplica varias veces su valor en origen. Puertos, aeropuertos y zonas de carga se han convertido en objetivos simultáneos de una estrategia de las fuerzas federales y estatales que apunta a golpear tanto la salida marítima como la aérea de la droga, en un contexto en el que las facciones criminales brasileñas refuerzan su papel como proveedoras directas del mercado europeo.
Fuente Infobae

