El técnico José Mitre, egresado de la Tecnicatura en Viveros y Plantaciones Forestales de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), encabeza la pyme Oro del Estero. Recientemente, el proyecto dio un salto estratégico al acceder a un crédito del Consejo Federal de Inversiones (CFI), gestionado junto al Gobierno provincial, destinado a adquirir un silo de acopio y un tráiler para asegurar la materia prima durante todo el año.
La empresa produce harina de algarroba blanca, harina de vinal y un sucedáneo de café elaborado a partir de la vaina tostada, todos productos habilitados y libres de gluten. La base de este logro radica en el respaldo académico universitario. «La base de todo esto es la investigación desde la Facultad de Agronomía cuando inician los proyectos para instalar la planta de molienda de frutos del monte», explicó Mitre.
Ese trabajo científico permitió incorporar estos frutos al Código Alimentario Nacional y abrir nuevos mercados. «Para que un alimento entre al código necesita toda esta certeza. El equipo de investigación avanzó en ese sentido y eso nos dio la posibilidad de ir hacia las habilitaciones», sostuvo, agregando que «desde la Facultad de Ciencias Forestales es fundamental el manejo del bosque nativo donde se cosechan las vainas».
A la par de la materia prima, la pyme desarrolló propuestas gastronómicas variadas como alfajores, panificados y pastas. «Al principio nos preguntaban qué hacer con la harina. Hoy entregamos un recetario junto a la harina para reemplazos en prepizzas o fideos. Mi hermana hoy está haciendo productos con harina de algarroba muy buenos y con gran aceptación», relató.
El proyecto destaca además por su presencia territorial y cultural en la provincia. «Estamos todos los domingos en el Patio del Indio Froilán; por ahí pasan miles de turistas que se llevan nuestros productos y van maravillados. Somos muy respetuosos de las comunidades campesinas y de los artesanos, que son los primeros que han mantenido todo esto», expresó.
Asimismo, Mitre remarcó la importancia de difundir la identidad de la producción autóctona frente a confusiones habituales del mercado. «El turista de las grandes ciudades conoce la algarroba negra europea, que nada tiene que ver con la nuestra. Todos nuestros algarrobos de Sudamérica dan harinas blancas con sabores, aromas y azúcares propios que tenemos que salir a dar a conocer», afirmó.
Además de liderar su marca, el emprendedor comparte su experiencia en la Diplomatura en Bioeconomía de la universidad. «No soy docente universitario, pero vincularnos con la Facultad, compartir aulas virtuales y hacer las prácticas con los chicos en el territorio es una experiencia hermosa», concluyó.

