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Harvard ya tiene profesores digitales: son avatares con inteligencia artificial que dan capacitaciones

Un emprendedor necesita presentar su proyecto ante un inversor. Antes de la reunión, decide practicar con un profesor de Harvard que lo escucha, le hace preguntas sobre su negocio y evalúa sus respuestas. La conversación se desarrolla por videollamada, pero del otro lado de la pantalla no hay una persona: es una réplica digital creada con inteligencia artificial.

Esta experiencia ya es posible gracias a una iniciativa de Harvard Business School, la escuela de negocios de la prestigiosa universidad estadounidense, que incorporó avatares de siete profesores a un programa de capacitación para emprendedores.

Las representaciones virtuales reproducen la imagen y la voz de los académicos, y pueden mantener conversaciones con los participantes sin necesidad de que los docentes estén conectados.

La Escuela de Negocios de la universidad estadounidense incorporó réplicas virtuales de sus docentes a un programa de formación para emprendedores. (REUTERS/Faith Ninivaggi//File Photo)
La Escuela de Negocios de la universidad estadounidense incorporó réplicas virtuales de sus docentes a un programa de formación para emprendedores. (REUTERS/Faith Ninivaggi//File Photo)

El sistema forma parte de HBS Foundry, una plataforma de formación que usa inteligencia artificial para ayudar a los estudiantes a desarrollar proyectos comerciales, preparar presentaciones y enfrentar situaciones habituales del mundo empresarial, sin depender de sus horarios.

Cómo funcionan los profesores digitales de Harvard

Los docentes virtuales fueron desarrollados con tecnología de HeyGen, una compañía especializada en la creación de avatares mediante inteligencia artificial. Para construir estas réplicas, la plataforma utiliza grabaciones de los profesores e información sobre sus conocimientos y experiencia profesional. De esa manera, genera representaciones capaces de participar en conversaciones y ofrecer respuestas relacionadas con las áreas de especialización de cada académico.

La experiencia también permite practicar reuniones con integrantes de un directorio. Una vez terminada la simulación, el participante recibe comentarios para identificar errores y mejorar sus próximas intervenciones.

Las capacitaciones con inteligencia artificial que ofrece Harvard

Los profesores virtuales forman parte de un programa de ocho semanas, dirigido principalmente a personas que buscan iniciar o desarrollar sus propios emprendimientos. La capacitación, presentada con un precio de 699 dólares, incluye herramientas de inteligencia artificial, ejercicios individuales y sesiones en vivo con especialistas.

Durante el curso, los participantes trabajan en la definición de sus proyectos, el análisis de posibles mercados, la identificación de competidores y la preparación de presentaciones para conseguir financiamiento.

La inteligencia artificial interviene especialmente en las actividades prácticas, en las que los usuarios necesitan ensayar decisiones, responder preguntas o defender sus propuestas.

Los límites de la inteligencia artificial cuando imita a un profesor

La posibilidad de conversar con un docente virtual presenta un problema particular: aunque el avatar reproduzca la apariencia de una persona reconocida, sus respuestas son generadas por un sistema de IA. Esto significa que puede cometer errores, ofrecer información desactualizada o expresar afirmaciones que el profesor real nunca haría.

La situación plantea un desafío para las universidades, que deben establecer mecanismos para controlar qué dicen las réplicas digitales de sus académicos. En Harvard, los docentes pueden supervisar el comportamiento de sus avatares y modificar las respuestas cuando consideran que no representan correctamente sus conocimientos o posiciones.

¿Los avatares con inteligencia artificial pueden reemplazar a los profesores?

La incorporación de estas herramientas también abrió interrogantes sobre su efectividad educativa. Los responsables de HBS Foundry señalaron que algunos participantes manifestaron sentirse más seguros al enfrentar situaciones profesionales después de practicar con los avatares.

Sin embargo, Harvard todavía no dispone de estudios de largo plazo que permitan determinar si este sistema mejora el aprendizaje en comparación con los métodos tradicionales. Por ahora, la tecnología funciona como un recurso complementario para realizar ejercicios y recibir orientación fuera del horario de las clases.

Fuente TN

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