Kim Jong-un clausuró el lunes una reunión plenaria de tres días del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea con un mandato explícito: acelerar el fortalecimiento de las capacidades de defensa nacional. La agencia estatal norcoreana KCNA informó que el líder presidió el encuentro, en el que altos funcionarios revisaron iniciativas de política de Estado, y concluyó con un discurso en el que reafirmó la postura del régimen de expandir su arsenal ante lo que calificó como una escalada sin precedentes de las fuerzas combinadas estadounidense y surcoreana en la región.
La reunión aprobó que el estatus nuclear de Corea del Norte es “la vía más correcta y única” para enfrentar una situación de seguridad que el régimen describió como impredecible y crecientemente compleja. La KCNA citó a Kim al afirmar que ocurren “incidentes y eventos inimaginables y asombrosos” en el mundo a causa de la codicia de las “fuerzas hegemónicas”, y responsabilizó a Estados Unidos del deterioro de los conflictos en Europa y Medio Oriente.
La declaración no es nueva en su contenido, pero sí en su énfasis. La evaluación de amenazas anuales del Gobierno de Estados Unidos de 2026 señaló que Corea del Norte está “comprometida a expandir sus programas de armas estratégicas, incluidos misiles y ojivas nucleares, para consolidar su capacidad de disuasión”. Pyongyang se declara Estado nuclear “irreversible” desde que colapsó, en 2019, la cumbre entre Kim y el entonces presidente Donald Trump en Hanói, donde no hubo acuerdo sobre desnuclearización ni sobre el levantamiento de sanciones.
El plenario también ordenó avances en armamento convencional. Según Reuters, Kim instruyó acelerar la construcción de un crucero guiado estratégico de 10.000 toneladas, pieza central de la ambición naval norcoreana de proyectar fuerza más allá de sus costas. Esta aspiración se enmarca en un programa que ya produjo el destructor Choe Hyon, de 5.000 toneladas, botado en abril de 2025 y presentado por Kim como el primer buque capaz de portar misiles de crucero con ojivas nucleares.
Con ese telón de fondo, las resoluciones del plenario de junio no representan una ruptura, sino la aceleración de una doctrina ya consolidada: mientras Washington y Seúl profundicen su cooperación militar, Pyongyang seguirá expandiendo su arsenal, y cualquier iniciativa diplomática deberá asumir ese punto de partida.
Fuente Infobae

