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La economía de puertos regresa a Venezuela y deja a los productores de arroz al borde de la quiebra

Mientras los productores de arroz de Guárico y Portuguesa, en la región central del territorio, intentan sacar la cosecha antes de que las lluvias dañen el grano, buques cargados con miles de toneladas de arroz importado siguen llegando a Venezuela desde Brasil. En los silos, la respuesta se repite: no hay capacidad.

La nueva crisis del arroz en Venezuela volvió a poner en evidencia un viejo problema denunciado durante años por productores y economistas: la llamada “economía de puertos”, un modelo basado en importaciones favorecidas por el poder político que, según el sector agrícola, terminó desplazando nuevamente a la producción nacional.

La crisis estalló en pleno pico de cosecha en Portuguesa y Guárico, estados que concentran cerca del 85% de la producción nacional de arroz.

Según productores consultados por Infobae, el mercado venezolano comenzó a recibir grandes cargamentos de arroz importado justo cuando los agricultores locales necesitaban vender su producción.

Solo pocas empresas con acceso privilegiado a licencias de importación controlan el negocio del arroz en Venezuela. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Documentos obtenidos por este medio muestran una de esas operaciones: un cargamento de 10.000 toneladas métricas de arroz paddy a granel despachado desde el puerto de MacapáBrasil, hacia Venezuela.

Las 10.000 toneladas de arroz llegaron sin procesar para ser trilladas y distribuidas posteriormente en el mercado venezolano.

Primer plano de dos documentos oficiales: un conocimiento de embarque y una declaración de aduana, detallando una importación de arroz a VenezuelaDocumentos obtenidos por Infobae revelan detalles de la importación masiva de arroz a Venezuela, incluyendo el embarque desde Brasil, beneficios fiscales otorgados por el Estado y registros aduaneros procesados en Puerto Cabello.

Productores aseguran que ese cargamento forma parte de una ola mucho mayor. Según el agroproductor venezolano exiliado en España Miguel Arvelaiz, ya ingresaron ocho buques y al menos siete más estarían próximos a arribar.

El arroz venezolano no puede competir

El problema central es el enorme diferencial de costos. Mientras producir arroz en Venezuela cuesta actualmente entre 600 y 630 dólares por tonelada acondicionada, el arroz importado desde Brasil estaría entrando por unos 270 a 280 dólares por tonelada.

El ciclo pasado el arroz húmedo llegó a pagarse a 0,52 dólares por kilo. Este año, tras negociaciones entre el Estado, la agroindustria y algunos sectores productivos, el precio acordado cayó a 0,40 dólares.

Dos buques de carga en un puerto venezolano descargan arroz apilado en sacos. Productores observan junto a silos metálicos con cartel "sin capacidad".Importan 10.000 toneladas y saturan silos: productores de arroz venezolanos quedan sin compradores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

José Luis Pérez, presidente de la Federación Venezolana de Arroz, denunció recientemente que varias empresas se niegan a recibir el arroz nacional porque sus silos están llenos de producto importado.

El modelo que nació con CADIVI

Para los productores, lo que ocurre hoy no es un hecho aislado, sino la continuidad de un modelo instalado desde los tiempos de Hugo Chávez.

Hugo Chávez dio poder a militares que luego derivaron en políticos y se quedron en la fronteraProductores venezolanos señalan que el modelo de importaciones favorecidas impulsado durante el gobierno de Hugo Chávez consolidó el poder económico de sectores militares vinculados al control de licencias y divisas.

Durante los años de CADIVI y el control cambiario, importar alimentos con dólares preferenciales se volvió más rentable que producirlos en Venezuela. Según productores consultados, aquello destruyó buena parte del aparato agrícola nacional.

“El negocio siempre estuvo en importar”, aseguró Arvelaiz. “Ahí nació la economía de puertos”.

La crisis económica venezolana, marcada por inflación, falta de crédito y caída del poder adquisitivo, profundiza el deterioro del sector agrícola nacional. (REUTERS/ARCHIVO)La crisis económica venezolana, marcada por inflación, falta de crédito y caída del poder adquisitivo, profundiza el deterioro del sector agrícola nacional. (REUTERS/ARCHIVO)

La caída de importaciones durante los años más duros de la crisis y la escasez obligó luego al Estado a estimular parcialmente la producción nacional. Pero ahora, denuncian los productores, el esquema volvió a favorecer a los importadores.

“Es exactamente lo que está pasando”, afirmó el dirigente gremial entrevistado. “Nos necesitaron cuando no había comida y ahora otra vez favorecen las importaciones”.

Licencias, privilegios y grupos favorecidos

Productores y dirigentes agrícolas denuncian que el acceso a las licencias de importación sigue concentrado en pocos actores con respaldo político y financiero.

Entre las empresas mencionadas por el sector aparecen las marcas comerciales de arroz Mary y arroz Kali, señaladas como compañías con acceso privilegiado a permisos de importación.

“Solo dos o tres empresas manejan realmente ese negocio”, aseguró una de las fuentes consultadas.

Según Arvelaiz, el esquema actual mantiene rasgos similares a los denunciados durante años alrededor del sistema de importaciones venezolano.

“Antes eran dólares preferenciales; ahora son licencias, permisos y acceso privilegiado. El aparato productor quedó apartado otra vez”, afirmó.

Dos buques de carga azul, "Arroz Mary", descargan sacos de arroz blanco apilados en un muelle venezolano. Varios agricultores observan la operación y silos llenos.La sobreoferta de arroz importado pone en riesgo la próxima siembra y amenaza la sostenibilidad del sector agrícola venezolano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El productor exiliado también sostuvo que sectores militares continúan teniendo influencia en distintas áreas del negocio agroalimentario venezolano, junto con grupos extranjeros vinculados a las importaciones.

“Estamos haciendo milagros”

Más allá del problema de los precios, los productores describen condiciones extremadamente precarias para trabajar. “Estamos haciendo milagros”, resumió el dirigente gremial.

Los agricultores denuncian escasez de combustible, falta de financiamiento bancario, maquinaria deteriorada, problemas de transporte y trabas burocráticas permanentes.

Uno de los casos relatados por el sector fue el de un productor detenido por trasladar gasoil destinado a su finca.

“El sistema financiero prácticamente no existe para el agro”, explicó una de las fuentes. “Las plantas tampoco tienen capital suficiente para absorber la cosecha”.

Campo de arroz venezolano con plantas doradas y verdes en surcos inundados bajo un cielo nublado y oscuro. Maquinaria agrícola oxidada se observa al fondo.La falta de financiamiento, combustible y maquinaria afecta gravemente la capacidad de los agricultores venezolanos para producir. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los productores, muchas empresas procesadoras quedaron sin capacidad financiera para comprar arroz nacional, mientras los actores que manejan importaciones ya tienen inventarios suficientes.

El resultado es una cadena paralizada: agricultores que cosechan sin compradores y productores obligados a vender a pérdida para no perder toda la cosecha.

Un futuro incierto para el campo venezolano

El presidente de FedeagroOsman Quero Pérez, calificó recientemente la situación como “irreversible” para muchos productores y responsabilizó a decisiones desacertadas en materia de importaciones.

Múltiples silos metálicos de almacenamiento de arroz, parcialmente visibles, detrás de grandes pilas de sacos de arroz blancos, rojos y verdes en Venezuela bajo un cielo nublado.El alto costo de producción de arroz venezolano, ante el bajo precio del importado, impide la competitividad nacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explicó, el sector había calculado que solo se requerían 200.000 toneladas importadas para complementar el consumo nacional, pero las licencias otorgadas superaron ampliamente esa necesidad. Los productores temen ahora por la próxima siembra.

“¿Quién va a volver a sembrar después de esto?”, preguntó Arvelaiz. “Mientras tanto estamos ayudando las economías de otros países”.

Dos décadas después de que el chavismo prometiera alcanzar la soberanía alimentaria, muchos agricultores venezolanos vuelven a enfrentar el mismo dilema: competir no contra el mercado internacional, sino contra un sistema donde importar sigue siendo más rentable que producir.

Fuente Infobae

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