Son usuales en Egipto los apodos de grandes cracks. Ante algún parecido físico muy evidente o por determinada idolatría, algunos futbolistas directamente empiezan a adoptar su apodo por sobre su verdadero nombre. Es el caso de Mostafa Abdel Raouf, el Zico egipco, una de las revelaciones del equipo africano en este Mundial 2026.
Zico sorprendió con una gran actuación ante Nueva Zelanda, partido que Egipto ganó 3-1 y significó su primera victoria en la historia de los Mundiales. El delantero marcó un gol, dio una asistencia y se convirtió en una de las figuras del equipo dirigido por Hossam Hassan. El hecho de cargar con tamaño apodo, en honor al crack brasileño que marcó una época en Flamengo y en la selección de Brasil, por supuesto, dio más relevancia a su actuación.
La historia del Zico egipcio que llegó al Mundial 2026
El apodo Zico, en realidad, primero perteneció a su hermano mayor Abdel Raouf, que también jugaba al fútbol. Según contó la familia, el sobrenombre surgió porque su nombre era largo, por el apellido Zaki y por la admiración que tenía su padre por el histórico crack brasileño. Con el tiempo, cuando Mostafa empezó a jugar, lo empezaron a llamar “el pequeño Zico”.
Cuando Abdel Raouf dejó de jugar, Mostafa pasó a ser simplemente Zico. Y ese nombre terminó en la espalda de una camiseta mundialista, pero en este caso no brasileña. Sin embargo, el gesto de Abdel Raouf fue mucho más grande que compartir el apodo con su hermano menor Mostafa.

Tras la muerte del padre, los hermanos trabajaron juntos en un negocio de ropa. Pero el mayor tomó una decisión clave: dejó su propia carrera de futbolista para que Mostafa pudiera seguir adelante con la suya. “Dejar el fútbol para priorizar la carrera de Mostafa”, contó sobre aquella etapa que marcó a los dos.
Incluso, luego la familia terminó cerrando el local de ropa para acompañar el camino deportivo del menor. Aquel sacrificio explica la emoción tras la conquista de Zico frente a Nueva Zelanda.
De las vacaciones frustradas a ser figura de Egipto en el Mundial 2026
La convocatoria de Zico al Mundial 2026 también fue emotiva. El delantero estaba por irse de vacaciones a la costa norte de Egipto cuando recibió el llamado de Hossam Hassan para sumarse a la selección. Pero en cuestión de horas pasó de pensar en la playa a prepararse para jugar la Copa del Mundo.
“No me lo esperaba”, reconoció después de su aparición mundialista. Pero Zico respondió como sí lo esperaba el DT. Antes del torneo ya había empezado a dar señales en los amistosos: marcó ante Rusia y también contra Brasil, en un partido que tuvo un condimento especial por la conexión directa con el Zico original.

En el Mundial, su explosión llegó ante Nueva Zelanda. Además de convertir, asistió a Mohamed Salah con un toque de taco dentro del área, una jugada que mostró su lectura de juego y su confianza.
Su recorrido también habla de perseverancia: en 2019 fue fichado por Haras El-Hodoud, club con el que logró ascender a la primera división egipcia. Luego pasó por ZED y en 2025 llegó a Pyramids FC, donde se consolidó como una pieza importante. A diferencia de Salah o de Omar Marmoush, siempre construyó su carrera en el fútbol doméstico.
El Zico brasileño fue una leyenda del Flamengo y de la selección de Brasil, protagonista de los Mundiales de 1978, 1982 y 1986. Mostafa creció escuchando hablar de él en su casa y viendo videos. “Es mi modelo a seguir”, dijo alguna vez sobre el ídolo que inspiró su nombre futbolero.
Ahora, el Zico egipcio vive el momento más importante de su carrera. Dejó atrás el anonimato, pasó de las vacaciones frustradas a una Copa del Mundo y encontró en el Mundial 2026 el escenario perfecto para contar una historia que va mucho más allá de un gol.
Fuente TN

