La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha instado a los países a no imponer restricciones a las exportaciones de energía y fertilizantes en el contexto del conflicto en Medio Oriente, advirtiendo que tales limitaciones han agravado en el pasado los aumentos en los precios mundiales de los alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subrayó la necesidad de que los insumos agrícolas circulen por el Estrecho de Ormuz “lo antes posible” para evitar un deterioro de la situación actual. El organismo pidió a los gobiernos que reconsideren los mandatos de biocombustibles y que eviten restricciones a la exportación de energía y fertilizantes.
En las últimas semanas, varios países han buscado asegurar el abastecimiento de fertilizantes para sus agricultores. Los principales productores han restringido exportaciones, mientras los compradores se ven obligados a pagar sobreprecios y a crear mecanismos de financiamiento para competir por los productos disponibles. China detendrá las exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo, según informó Bloomberg, y previamente ya había limitado las ventas de fosfatos para proteger el suministro interno. Rusia suspendió temporalmente la exportación de nitrato de amonio, y la empresa estadounidense CF Industries Holdings Inc. anunció que priorizará el suministro al mercado interno.
Aunque el índice de precios de los alimentos de la FAO se mantuvo estable en marzo, el organismo prevé que la presión aumentará a medida que los agricultores ajusten sus decisiones de siembra en función de la disponibilidad de fertilizantes. Los precios puntuales de la urea granulada en Medio Oriente han subido un 70% desde el inicio del conflicto, según datos de Bloomberg Green Markets, y la prolongación de la guerra amenaza la producción mundial de fertilizantes fosfatados, que dependen del azufre del Golfo.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha alertado que la guerra iniciada hace más de un mes por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán podría empujar a la pobreza a más de 30 millones de personas en 162 países. El PNUD difundió nuevas proyecciones al iniciarse la sexta semana del conflicto, señalando que, incluso tras un alto el fuego de doce días entre Washington y Teherán, se observa una transición de una fase aguda a una prolongada de la crisis. En el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza.
Según el PNUD, el impacto se concentra en los países directamente involucrados, como Líbano o Irak, y en aquellos dependientes de la energía importada. El organismo advirtió, además, sobre consecuencias negativas a largo plazo en los países más pobres, incluidos aquellos distantes del área de conflicto. El administrador del PNUD, Alexander de Croo, subrayó: “La guerra es desarrollo en sentido inverso. Un conflicto puede deshacer en semanas lo que los países han construido durante años”. De Croo señaló que el impacto no se limita a los países en guerra, sino que pesa especialmente en aquellos con menor margen fiscal para afrontar el alza de los precios energéticos y alimentarios.
En palabras de De Croo, en estos países la crisis obliga a tomar “decisiones imposibles” entre estabilizar los precios actuales o financiar servicios esenciales como salud, educación y empleo. El administrador calificó esta situación como “inaceptable y evitable”, y afirmó que actuar anticipadamente en materia de políticas resulta fundamental para mitigar las consecuencias.
Fuente Infobae

