InicioLA BUENA NOTICIALa Pastoral Social pidió a los senadores tratar la Ley de Ludopatía

La Pastoral Social pidió a los senadores tratar la Ley de Ludopatía

Este miércoles, los integrantes de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, enviaron una carta a los senadores solicitando el tratamiento de la Ley de Prevención de la Ludopatía y Regulación de los Juegos de Azar y Apuestas. A la vez los instaron a evitar que este proyecto pierda el estado parlamentario en el mes de noviembre.

A continación compartimos el texto completo:

Queremos dirigirnos nuevamente a ustedes ante una situación que consideramos impostergable: el proyecto de ley de prevención de la ludopatía y regulación de los juegos de azar y apuestas en línea se encuentra ante el riesgo concreto de perder estado parlamentario el próximo mes de noviembre.

Hace más de dos años que venimos alzando nuestra voz junto a las Pastorales Sociales de todo el país. En julio de 2024 lo expresamos con claridad: “Apostar no es un juego”. Advertimos entonces sobre una realidad que crecía de manera preocupante y que afecta especialmente a niños, adolescentes y jóvenes.

En noviembre de ese mismo año solicitamos a la Cámara de Diputados el urgente tratamiento del proyecto. En febrero de 2025 volvimos a hacerlo ante el Senado, señalando cómo este fenómeno estaba instalando una “cultura de la timba y del azar” y afectando incluso la libertad de quienes quedan atrapados por la adicción.

Y en octubre de 2025, en nombre de todos los obispos de la Argentina, la Conferencia Episcopal Argentina fue aún más contundente: “La ludopatía es un atentado contra la vida”. Allí se recordó también que, sin regulaciones y controles adecuados, cada teléfono celular puede convertirse en un verdadero “casino”.

Hoy, después de todo este camino, ya no estamos ante la necesidad de reconocer el problema. Sus daños son evidentes y están a la vista de nuestras familias, nuestras escuelas, nuestros clubes y nuestras comunidades. Tampoco estamos ante una percepción aislada: distintos estudios e investigaciones aportan evidencia concreta sobre la magnitud de este fenómeno y sobre los riesgos que implica para la salud mental y el desarrollo integral de las personas, con un impacto particularmente grave en los menores y en quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Estamos ante una decisión. Una decisión sobre si el Estado asumirá su responsabilidad de proteger a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad; si vamos a permitir que los intereses económicos que se benefician de este negocio sigan avanzando mientras miles de personas quedan atrapadas en sus consecuencias. En palabras del Papa León XIV, debemos evitar ‘la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles’ (Magnífica Humanitas,10).

Advertimos que “no hacer nada” también es una decisión. Y, en este caso, sería una decisión profundamente lamentable: significaría privilegiar los intereses de una pequeña minoría por encima del cuidado del conjunto de la sociedad que ya enfrenta numerosas situaciones de sufrimiento, desigualdad y desprotección.

Quienes tenemos la responsabilidad de velar por el bien común y proteger a la población no podemos desentendernos de las consecuencias de una realidad que ya está provocando daños profundos, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes. La falta de una respuesta adecuada hoy puede traducirse mañana en daños mucho más difíciles de reparar en el tejido social.

Además, los costos de los daños que produce la ludopatía —humanos, familiares, sociales y sanitarios— no serán asumidos por quienes hoy se benefician de este negocio, sino que recaerán, una vez más, sobre las personas, las familias y la sociedad en general.

Les pedimos que asuman la responsabilidad que el pueblo argentino les ha confiado, que retomen de inmediato el tratamiento del proyecto, que generen los acuerdos necesarios y que hagan todo lo que esté a su alcance para que pueda convertirse en ley. No dejen que este proyecto de ley, que puede traer alivio y protección a sus ciudadanos y familias, perezca en la sombra de la desidia y la indiferencia.

Frente al sufrimiento de tantos, no actuar no puede ser una opción. Es tiempo de cuidar, es tiempo de legislar, es tiempo de actuar.

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