El papa León XIV aprovechó una visita al pequeño país de San Marino y una importante reunión católica en la ciudad italiana de Rimini el sábado para lanzar uno de sus llamamientos más enérgicos hasta la fecha contra la guerra, la polarización y la división social, instando a los creyentes a fomentar el diálogo y la amistad en un mundo fracturado.
También transmitió un mensaje de aliento a los jóvenes católicos, diciéndoles que son “una señal de que el futuro es prometedor, ¡y no una amenaza!”.
El papa afirmó que los dos santos tradujeron el mensaje cristiano en “un nuevo modelo comunitario y político, fuertemente caracterizado por los principios cristianos de libertad, respeto mutuo y comunión”, un legado que, según él, sigue dando forma a la república actual.
Tomando como ejemplo el microestado, León argumentó que las pequeñas comunidades políticas pueden ofrecer lecciones sobre servicio público y cohesión social en un momento de creciente división y desconfianza.
León XIV es el tercer papa en visitar San Marino, después de que San Juan Pablo II lo visitara en 1982 y Benedicto XVI en 2011.
“Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos”, dijo el papa, citando el aumento de la violencia, los cierres y el miedo a los demás. Por este motivo, instó a los cristianos a responder con perdón, solidaridad y preocupación por los más vulnerables.
León también describió a San Marino como un “laboratorio de buena política” e hizo un llamamiento para que la vida pública defienda la dignidad de toda persona humana “desde la concepción hasta la muerte natural”, un lenguaje comúnmente utilizado por funcionarios del Vaticano y líderes católicos cuando se refieren a la oposición de la Iglesia al aborto y la eutanasia.
En 2021, los votantes de San Marino aprobaron un referéndum que legalizó el aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo, revocando una prohibición que llevaba décadas vigente. El referéndum representó un cambio significativo en la legislación y las políticas públicas de un país con profundas raíces católicas.
Si bien el sumo pontífice no se refirió directamente al referéndum, recalcó repetidamente la necesidad de que los sistemas políticos, sociales y económicos pongan la dignidad humana en el centro. Advirtió sobre los modelos que se presentan como liberadores pero que, en última instancia, no benefician a la persona ni al bien común.
Un llamado a la misericordia en un mundo dividido
El sábado por la tarde, León se dirigió al Encuentro anual de Rimini, un importante festival cultural católico organizado por el movimiento Comunión y Liberación, instando a los católicos a responder a un mundo marcado por la guerra, la división y la desigualdad con diálogo, amistad y encuentro.
Afirmó que la paz la construyen las personas “que aman encontrarse y no tienen miedo de interactuar entre sí”, argumentando que la dignidad humana debe estar por encima de las divisiones políticas, sociales e ideológicas.
En algunas de sus declaraciones más contundentes hasta la fecha sobre las tensiones globales, advirtió sobre lo que describió como una creciente cultura de confrontación y militarización.
El noveno soberano de la Ciudad del Vaticano, desde el pasado 8 de mayo de 2025, añadió que los cristianos deben reconocer que “no puede haber enemigos” y que incluso los adversarios son “hermanos o hermanas a quienes mirar a los ojos y con quienes encontrarse con la verdad”. Instó a los católicos a desafiar los sistemas que alimentan la pobreza, la desigualdad y el conflicto.
Fuente Infobae

