Jesús del Carmen “Chito” Martínez
Jesús del Carmen “Chito” Martínez (fallecido en 2011) fue un emblemático fotógrafo de la ciudad de La Banda, Santiago del Estero, Argentina.
Es recordado principalmente por los siguientes motivos:
Día del Fotógrafo Bandeño: En su honor, el Honorable Concejo Deliberante de La Banda instituyó el 10 de febrero como el «Día del Fotógrafo Bandeño» mediante la resolución Nº 084/11 Bis. La fecha coincide con el aniversario de su fallecimiento.
Legado Documental: Se le reconoce por haber documentado gran parte de la vida social, cultural y política de la ciudad de La Banda a lo largo de su carrera.
Identidad Local: Es considerado uno de los referentes históricos de la «Cuna de Poetas y Cantores», apodo con el que se conoce a su ciudad natal.
Día del Fotógrafo Bandeño
Hoy 10 de febrero se conmemora el Día del Fotógrafo Bandeño, fecha que fue instituida como una forma de homenajear a uno de los grandes fotógrafos que tuvo La Banda, me refiero a Jesús del Carmen Chito Martínez. Instituir esta fecha fue una idea que junto a Mariela Lizondo acercamos a la concejal María Escañuela, quien la redactó y la presentó en el Concejo Deliberante en el año 2011 y desde esa fecha nuestros fotógrafos tienen su merecido día.
A través de la resolución Nº 084/11 Bis, el Concejo Deliberante de la ciudad de La Banda, tomando en consideración el fallecimiento del fotógrafo “Chito” Martínez
Vaya mis saludos, especialmente a Jorge Emir Llugdar y a Guillermo Tuti Uñates, dos grandes profesionales reconocidos en toda la provincia.
Carlos Toledo
Festival de la Salamanca
Festival de La Salamanca Historia

El Festival Nacional de la Salamanca es uno de los eventos folclóricos más importantes del norte argentino, celebrado anualmente en la ciudad de La Banda, Santiago del Estero.
Origen e Inspiración
El festival nació en 1991, pero se concreta recién en el año 1992 por iniciativa de un grupo de vecinos y figuras locales, entre ellos Eduardo «Chaca» Carabajal. Su nombre rinde homenaje a la leyenda de «La Salamanca», un lugar mítico (generalmente una cueva) donde, según la creencia popular santiagueña, el diablo o «Supay» enseña artes y oficios como la música y la danza a cambio de un pacto.
Su primera edición se realizó en el club Sarmiento de La Banda y comenzó siendo un acontecimiento comunitario, por la gran participación de instituciones; centros vecinales; clubes deportivos y sociales, que contribuyeron aportando su trabajo en la organización e intentando recaudar fondos.
Por aquel entonces, entre las carpas de ventas de comidas y bebidas, se destacaba la de Perchil, en la que un grupo de personas de La Banda vendían pescado: bagre; dorado a la parrilla y chupín eran especialidades muy requeridas por los concurrentes.

Una gran carpa de bebidas era cedida, a los directivos del club, a cambio del préstamo de las instalaciones para realizar la fiesta. Las de comidas y bebidas eran para otras instituciones que deseaban recaudar fondos para sus necesidades, ya que en su gran mayoría eran entidades sin fines de lucro como por ejemplo los bomberos

Muchos quinchos eran improvisados con paja y caña que rodeaban la cancha del club Sarmiento.
El festival no tenía un escenario fijo, ideado, ni confeccionado, se improvisaba uno con los pocos recursos económicos con los que la gente de la organización contaba. Fue entonces que Carlos Carabajal, trabajó la escenografía, la primera, que consistía en una tela tipo lienzo, pintada con imágenes de la cueva de La Salamanca y sus habitantes: duendes y animales, pintada por el plástico Lito Garay y con la colaboración Joshela Scrimini.

Foto Jorge Emir Llugdar
Ese año se realizó un homenaje a Jacinto Piedra quien había muerto trágicamente en un accidente. En el escenario se colocó una imagen de este músico, pintado en un telgopor grande sostenido por ramilletes de globos inflados con gas que los organizadores pensaron elevar al cielo en determinado momento del festival, pero la imagen quedó suspendida agarrada de un árbol del club. Este hecho generó un murmullo y comentario general que “Jacinto no se quiere ir, quiere quedarse en el festival”. A raíz de este hecho y en reconocimiento a la trayectoria de Jacinto Piedra, desde entonces el escenario lleva su nombre.
Los primeros locutores de este evento fueron Lito Cabrera de Sumampa y Coco Coronel Monjes de Jujuy con la coordinación de Miguel Coria.

Buscando vestir de efectos el escenario, cada noche se preparaba un cartel grande con las letras “La Salamanca”, que se rellenaba de estopa que luego se encendía, con lo que se simulaba el fuego salamanquero. De esta forma, cada noche, iniciaba el festival, que era acompañado por los fuegos de artificio que iluminaban el cielo de la ciudad de La Banda denominada “La cuna de poetas y cantores.”
El Festival se realizó tradicionalmente en el Club Atlético Sarmiento, o en el Club Central Argentino
La Fiesta de la Salamanca sigue consolidándose como un hito cultural que fusiona la música folclórica con la tradición y el misticismo del noroeste argentino.
Cuando el Supay atrapó a La Banda en su Salamanca
Los que engalanaron al festival
Dentro de la memoria salamanquera habitan los nombres de grandes artistas consagrados del folclore argentino que desfilaron por el escenario Jacinto Piedra. Horacio Guaraní, Teresa Parodi que actúo en 1993, Jairo en 1997, Los Cantores del Alba con Tutú Campos, Las Voces de Gerardo López, Las Voces de Orán, Soledad Pastoruti, Luciano Pereyra; Grupo Amboé, Facundo Toro, Los Nocheros, El Chaqueño Palavecino, Jorge Rojas, Abel Pintos y en su despedida de los escenarios festivaleros Mercedes Sosa.
No podemos olvidar a Los Santiagueños, músicos tradicionales que quedaron como ejemplos en la historia de La Salamanca. Carlos Carabajal, Sixto Palavecino, Carlos Saavedra, don Fortunato Juárez, Los Ckari Huainas, Los Tobas, Los Sin Nombres, Carlos Infantes que rememoran la raíz tradicional del nativismo santiagueño.
Cultura, el más rico patrimonio de La Banda
Cuando se habla de turismo rápidamente se piensa en la riqueza natural como el principal patrimonio, sin embargo ciudades como La Banda tienen otro atractivo para mostrar al visitante historia, cultura, costumbres, música y poesía. Elementos que se han sabido conservar pese al paso de los años y esa esencia es el mayor atractivo para quienes buscan conocer sus propias raíces.
Quizás por ello, el profesor Domingo Bravo acertadamente denominó a La Banda como “Cuna de Poetas y Cantores”, ya que esta tierra que nació y creció en torno a las vías férreas desarrolló en sus habitantes el amor por sus costumbres, mitos, leyendas y los hizo verdaderos creadores de poesías y música. Esa misma que se escucha a lo largo y ancho del país, la que recitan e interpretan los grandes sabiendo que han sido inspiradas en un paisaje único: la propia tierra.
Ese es el objetivo que se ha planteado la Municipalidad de La Banda , hacer conocer al país, y porque no al mundo, la riqueza cultural que posee la ciudad y uno de los medios es apostar año a año al crecimiento de sus fiestas populares tal es el caso del Festival de La Salamanca , La fiesta de la abuela María Luisa de Carabajal, el Aniversario de la Ciudad , los certámenes del Taky Mosoj y La Telesita , “ La Banda , La Muestra …Teatro”, en todos ellos se concentra la esencia misma de la ciudad, música y danza folclórica, artesanías, poesía, teatro.
Son espacios donde los artistas tienen la libertad de expresarse y mostrar su talento, ese que tomaron de su propia tierra y que siguen perfeccionando en busca de preservarlo.
















