Romário de Souza Faria tiene la costumbre de calificarse a sí mismo con números que superan la escala. En una entrevista publicada por el diario británico The Guardian, el ex delantero de Brasil y campeón del mundo en 1994 afirmó ser uno de los cinco mejores jugadores de la historia del fútbol y, al momento de enumerar esa lista, nombró seis: “Me considero uno de los cinco mejores jugadores de todos los tiempos. Pelé, Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo, yo y Ronaldo. Eso es todo. Me daría un 11 sobre 10 como jugador”.
Y sin embargo, cuando los aficionados y los analistas construyen sus propias jerarquías eternas, el nombre de Romário aparece con menos frecuencia que los de Pelé, Maradona, Messi o Cristiano Ronaldo, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff e incluso Franz Beckenbauer. La razón no suele ser técnica. Romário marcó 165 goles en 167 partidos durante sus cinco temporadas en el PSV Eindhoven y fue el máximo goleador de la Liga española en su primera temporada en el FC Barcelona, con 30 tantos en 33 encuentros. Su rendimiento en el área chica —zona en la que operaba con una precisión que pocos delanteros han igualado— le valió el apodo de “la pantera del área”. Pero su imagen pública, marcada por una relación conflictiva con los entrenamientos y una vida nocturna que él mismo admite sin pudor, opacó en parte la percepción de su grandeza.
La ausencia de Romário en los grandes debates sobre los mejores de la historia tiene también una dimensión institucional. Nunca ganó el Balón de Oro de France Football: cuando fue su mejor año, 1994, los jugadores no pertenecientes a la Unión Europea no eran elegibles para ese premio. Esa exclusión lo privó del galardón que más peso tiene en la memoria colectiva del fútbol global, y que hoy sí integran todos los demás nombres de su lista personal.

Él, por su parte, lo pone en el impacto mediático que no tuvo. “En mi generación me habrían gustado las redes sociales. Seguro que las habría deseado en mi época. Internet realmente muestra quién eres en realidad. En el fútbol, por ejemplo, quizás el 50% de Brasil no tenía acceso a mis partidos y no sabía cuánto jugaba. Hoy en día, todo el mundo lo sabe todo“, reflexionó.
Aunque también reconoció: “Pero también está la otra cara de la moneda. La gente no sabía las tonterías que hacía. Eso habría sido una pesadilla, pero así es la vida. Si las redes sociales hubieran existido en mi época, probablemente tampoco habría hecho tantas estupideces. Pero de lo poco que hice, la gente se habría enterado.”
Ahora, a los 60 años, Romário recorre el mundo con un rol distinto: el de entrevistador. Su canal de YouTube, Romário TV, lo llevó a conversar durante el último año con figuras como Neymar, Robert Lewandowski, Xavi Hernández e Iker Casillas. “Este papel como entrevistador me transporta directamente a momentos que viví”, dijo al medio británico. “Esa es quizás una de las razones más importantes por las que disfruto tanto de lo que hago ahora”.
El proyecto convive con su actividad política. Elegido diputado federal en 2010 y senador en 2014. “Me centro en la educación, la salud, los problemas sociales y el deporte”, afirmó.
Fuente Infobae

