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Tras la salida de Adorni, Milei apuesta al pragmatismo para relanzar su gestión

El Presidente que se jactaba de acelerar en las curvas frenó. Milei siempre se jactó de acelerar en las curvas. Esta vez tuvo que frenar.

Frenó tarde, tres meses después, pero frenó. Si no, se la ponía. ¿Contra qué paredón? Contra el Congreso.

Esta misma semana, el paredón del Congreso chocaba de frente contra Adorni y lo sacaba de su función. Hubiera sido un papelón internacional. Mejor es tomar una decisión a que tomen una decisión. Mejor es controlar a que no tengas control.

Los mercados miran, las inversiones miran. Y lo que se jugaba era: ¿quién manda acá? ¿El Congreso o el Ejecutivo? ¿El Legislativo o el Ejecutivo?

Milei tomó la decisión y lo sacó a Adorni. No fue la única razón por la que lo sacó. Y tuvo que frenar. ¿Por qué hizo bien? Porque ya se están conociendo audios que lo comprometían y que lo hubieran tenido en el medio de los focos y de la atención mediática más tiempo. Más tiempo, más desgaste.

Los números y la calle
Hizo bien, Milei, en esta inducción a la renuncia que hizo con Adorni. Hay una frase y unos números.

La frase: un Menem —de lo más alto e importante del poder, muy próximo a Karina— le dijo a alguien que fue su interlocutor: “Hace un mes que no puedo ir a La Rioja. Porque cada vez que voy, todos me preguntan solamente por Adorni”. Nadie quería saber más nada en su provincia que no sea sobre Adorni. Eso es la calle.

Los números los aporta Alejandro Catterberg: entre los votantes de Milei, Adorni había costado en tres meses 10 puntos de imagen. Pero entre los votantes del PRO que se subieron al pacto de Acassuso con Patricia Bullrich —esos que le permitieron ganar en el balotaje— la pérdida era de 20 puntos. 20 puntos de un lado, 10 del otro.

Tenés lo cualitativo —la frase— y lo cuantitativo —los números—. Era un desastre haber seguido. Por suerte para el Gobierno, frenó Javier Milei.

Entra Diego Santilli
Adorni se va, entra en el primer equipo Santilli.

Se va un nyc, nacido y criado, en La Libertad Avanza, muy próximo a Karina Milei. Y viene en su lugar otro nyc, otro nacido y criado, pero en la política. Diego Santilli es, si sos mal pensado, casta pura. Es un baño de Realpolitik para el gobierno que necesita en este momento una dosis justa de pragmatismo.

Aquí tenés tu dosis saludable de casta para fortalecer los huesos en este momento de debilidad política. Y es así. Lo había llevado a la debilidad política este sostenimiento, difícil de entender, de tres meses de Adorni.

Santilli tiene recursos muy necesarios en este momento: habilidades blandas, habilidades sociales. Es un relacionista público. Viene de la casta hace muchísimo tiempo —desde Palito Ortega en el 99, su proyecto presidencial contra Duhalde—. Son un Batman y Robin con Ritondo, que también viene de ese peronismo. No del kirchnerismo, pero sí de esas mutaciones peronistas. Después progresa. Y finalmente llega a La Libertad Avanza. Ya pasó por la pinturería; está pintado de violeta, Santilli.

Un equipo dialoguista
Santilli es un dialoguista. Pero también Adrián Ravier, el nuevo vocero, es un dialoguista. Es tranquilo y ya dijo que no hay que pegarle al periodismo. Dijo que es una actividad valiosa. Validó al periodismo.

Y Fabián Fernández, que viene de la vocería de YPF, de las relaciones públicas, de lo institucional de YPF, también tiene una larga trayectoria en su intercambio con la prensa en gobiernos y ciclos anteriores. Por ejemplo, con Grindetti.

Si contás a Fabián Fernández, a Ravier, y le sumás a Diego Santilli, hay una pregunta que se hace inevitable: ¿Ya no odiamos lo suficiente a los periodistas? ¿Sigue eso? ¿O lo bajaron de cartel?

Y hay una pregunta más amplia y más profunda: ¿Esto es un cambio de jefe de gabinete o es un cambio de formas del gobierno? ¿Quiere cambiar verdaderamente su comunicación? ¿Por eso elige estos nuevos perfiles? ¿O es una golondrina que no hace verano?

Rosendo Fraga suele decir que los políticos pueden cambiar de partido, pueden cambiar hasta de ideas, pero no cambian de personalidad. Milei tiene una personalidad volcánica. Muchas veces la estrategia propone, pero la personalidad dispone. Es muy probable que Santilli dialogue, arme y después en algún momento choque con algún rasgo de personalidad. De ambos. De Karina y sobre todo de Javier Milei.

¿Hay un cambio de estrategia? ¿Hay un intento de relanzamiento del gobierno, de su comunicación, de su relación con el periodismo? Es una pregunta que no tiene una respuesta clara.

El gobierno empieza a tomar conciencia de que cuando se termina el Mundial tiene que empezar a cocinar de a poquito su intento reeleccionario.

El reacomodamiento del PRO
Santilli asume la jefatura de gabinete. Ritondo ya está diciendo dos cosas. La primera: tal vez en 2027 el PRO no va a ser el protagonista. Aunque dijo que por ahí va a presentar candidatos propios, le sigue dando la prioridad a Milei en el cuadrante de derecha, de centro-derecha. Y segundo, mirá cómo ubicó al PRO: “Estamos para blindar el cambio”. En ese lugar, Ritondo —el Robin del Batman en este momento, Santilli— acaba de dar una pauta de dónde se ubicaría el PRO, más allá de que presente eventualmente candidatos propios.

Las PASO y la reforma política
También es importante que ahora se vienen intentos de sancionar leyes. La más caliente es la reforma política, que incluye la anulación de las PASO.

Las PASO las quieren todos los que son opositores; no las quiere el que es oficialismo, porque el poder ordena. El oficialismo ya está ordenado, ya tiene su candidato. Hay que ver si Karina Milei tolera negociar con las provincias y respetarles las listas, o les quiere imponer el color violeta.

¿El “vamos por todo” se va a repetir? ¿Invaden las provincias o habrá una flexibilización con los gobernadores para que estos acompañen en el Congreso? Pragmatismo contra dogmatismo es la batalla.

Hay que ver si a cambio de que los gobernadores voten la derogación de las PASO habilitan la Ley de Lemas —que si bien tiene un carácter provincial, y cada provincia decide-, está hipercuestionada.

¿Te acordás lo que es la Ley de Lemas? Una porquería. Hay tres tipos que venden tres productos electorales distintos en tres ventanillas, que después van al mismo estómago. Es el mismo partido político que abre para acaparar más votantes. Es una interna que no te venden como interna. Es una estafa. Está recontramal vista. Más casta, no vas a conseguir.

¿Va a impulsar, tolerar o se va a tapar los ojos el gobierno a cambio de pactar la anulación de las PASO con las provincias? Esa es una pregunta a la que le vamos a tener que prestar muchísima atención.

La economía
Lo otro fundamental es la economía. Hay un indicador —el EMAE, que mide la actividad económica— que el mes pasado había crecido. Ahora la medición dice que la actividad bajó 1,5. Sube, baja, sube, baja. El gobierno reza para que ese movimiento se ponga en un patrón al alza.

La ilusión oficial es que el próximo mes dé positivo, que la inflación siga a la baja, que el poder adquisitivo —por lo menos en los salarios privados— crezca aunque sea un cachito, y que haya un pequeño remanente para gastar después de pagar. Eso no existía. Ahora existe. Y que la recaudación vuelva a crecer. El gobierno se ilusiona con su macro trasladándose a la micro.

También tiene a favor que el peronismo kirchnerista se está destruyendo solo. Kicillof y Máximo Kirchner con Cristina están en un chicken game para ver quién se baja. Hay videos que circulan; el propio Máximo en el Parque Lezama hace dos semanas desafiando a Kicillof. No está segura la unidad de esas listas.

¿Tienen una diferencia ideológica? ¿Un plan económico diferente? ¿Qué piensan del equilibrio fiscal? ¿De la geopolítica? No hay mucha diferencia. Es una disputa de poder: si Kicillof le roba la marca a la familia y se lleva la chapa y la cuelga enfrente. Hay mucha gente que dice que el ciclo de la pyme familiar de Cristina y Máximo está agotado. Déjenlo a Kicillof, es su momento, está en los 50. Basta, Máximo.

Esta irreverencia de desafiar a Máximo y también a Cristina es inaudita. Pero con el desafío no va a alcanzar. Hay que ver si en este chicken game se baja Axel o si se baja… Eso es un hándicap tremendo para Milei.

El elefante que se fue
Milei tiene el activo de una macro que se va acomodando y la intención de ser más dialoguista. Lo veremos próximamente. Pero tiene un desafío fenomenal.

Había un elefante en la habitación. Se llamaba Adorni. No había más tema porque todo lo tapaba, todo lo ocupaba Adorni. Adiós, elefante.

Cuando se va el elefante de la sala, empiezan a florecer otras imágenes. Nadie pone las manos en el fuego porque no rebrote alguna nueva interna. Hay placas tectónicas dentro del gobierno que siguen temblando. Nadie garantiza que no haya peleas por la Justicia, por los servicios de inteligencia, por los armados políticos. El gobierno es dueño de su autoboicot, que es una práctica, un deporte que hace con mucha profesionalidad.

El chat de Karina
Quiero cerrar con un ejemplo de internas potenciales y presentes.

Karina Milei, y lo bien que hace, se quiere meter en el Congreso porque ve que el rebaño se puede desalinear. Ve ovejas que quieren saltar el cerco y soñar con ser librepensadoras. Entonces dice: yo voy a vigilar de cerca. Y se metió en el chat de diputados de La Libertad Avanza.

Pero hay un chat de senadores. Todos los chats de WhatsApp tienen un administrador. ¿Quién era la administradora del chat de los senadores de La Libertad Avanza? Patricia.

¿Saben lo que hizo Karina? —esto lo cuenta el diario La Nación— Se armó otro chat administrado por ella e invitó gentilmente a todos los senadores, también a Patricia, a integrar este nuevo chat. No pidió anular el chat de Patricia, pero invitó gentilmente a uno nuevo, administrado por ella y no por Patricia.

El diablo está en los detalles y los detalles también son estos. En lo chiquito, está lo grande; en el grupo de WhatsApp, en quién controla. Esta figura emergente de Patricia genera necesidad —porque no se pueden desprender de ella— pero también cuidado y temor, porque todo el mundo tiene aspiraciones y Patricia las tiene.

Moraleja final
Se fue Adorni, nacido y criado en La Libertad Avanza, muy próximo a Karina. Y tuvo que venir un tipo que viene de afuera, del PRO, pero antes del peronismo, de la casta, diría Milei.

Esto muestra algo. En este humilde pero sencillo acto del jefe de gabinete reemplazado, los hermanos Milei pierden la autovalidez política. Empiezan a reconocer, sin reconocerlo, que solos no pueden, que van a necesitar de gente que no viene de ellos, y que van a tener que hacer algo que es lo que más les cuesta. Confiar.

Elijo creer: están obligados a decir.

 

Fuente: tn

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