El presidente de China, Xi Jinping, realizará una visita de Estado a Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre por invitación del presidente estadounidense, Donald Trump, anunciada este lunes por el Ministerio de Relaciones Exteriores en Pekín, según información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Durante la visita, Xi y Trump sostendrán un intercambio de opiniones en profundidad sobre los principales temas relacionados con los nexos entre China y Estados Unidos y el desarrollo y la paz mundial, declaró el portavoz del ministerio, Guo Jiakun, en una conferencia de prensa regular.
La diplomacia de jefes de Estado desempeña un papel insustituible en proporcionar orientación estratégica a las relaciones entre China y Estados Unidos.
El intercambio de visitas entre los dos jefes de Estado en un plazo de seis meses marca un hito histórico, destacó Guo.
El vocero indicó que China está dispuesta a trabajar con la parte estadounidense para enriquecer el contenido de la relación bilateral constructiva de estabilidad estratégica, fortalecer el diálogo y la cooperación, gestionar adecuadamente las diferencias y contribuir continuamente al bienestar de ambos pueblos, así como a la paz, la estabilidad y la prosperidad del mundo.
Se tratará de la segunda visita de Estado de Xi a los Estados Unidos, tras la primera que realizó en 2015 y desde la óptica de los medios estadounidenses, se espera que Trump y Xi Jinping , líderes de naciones rivales en una carrera por dominar la inteligencia artificial, aborden la temática en un contexto de creciente preocupación por las amenazas que una IA descontrolada podría representar para la humanidad.
Las esperanzas de encontrar puntos en común sobre las preocupaciones en torno a la seguridad global de la IA se ven empañadas por la competencia entre ambos países, plantea el informe de la agencia noticiosa The Associated Press.
A medida que China reduce la brecha tecnológica con Estados Unidos, cada país expresó su preocupación por cómo la IA en manos del otro podría perjudicarlos.
“El diálogo entre Estados Unidos y China en materia de inteligencia artificial se está viendo afectado por los altibajos de la relación bilateral en general”, afirmó Scott Singer, codirector de la Iniciativa de IA para China en la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
El domingo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró tras las conversaciones mantenidas en Nueva York con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, antes del encuentro entre Trump y Xi, que ambos países discutieron el establecimiento de un mecanismo de diálogo sobre inteligencia artificial y propusieron un nuevo “mecanismo de notificación” para incidentes relacionados con la IA que pudieran afectar a la seguridad nacional.
Xi subrayó reiteradamente la necesidad de encontrar la manera correcta de relacionarse entre los dos principales países del mundo.
La cumbre de Pekín dio un nuevo impulso a ese esfuerzo ya que Xi y Trump acordaron una nueva visión para construir una relación de estabilidad estratégica constructiva entre China y Estados Unidos durante los próximos tres años y más allá.
“Es la primera vez en más de una década que China y Estados Unidos alcanzan un consenso sobre cómo definir la relación que los líderes de ambos países reconocen en términos generales”, afirmó Da Wei, director del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua.
Desde hace ya algún tiempo, las relaciones chino-estadounidenses avanzaron siguiendo la vía trazada por ambos líderes.
“La diplomacia de jefes de Estado es el ancla de las relaciones entre China y Estados Unidos”, afirmó el jueves pasado el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, en una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Desde la reelección de Trump, Xi mantuvo contacto con él por diversos canales, incluidas reuniones presenciales y conversaciones telefónicas, en ocasiones en un formato informal.
Durante la visita de mayo, Xi invitó a Trump al complejo de Zhongnanhai, sede del liderazgo chino en el centro de Beijing, para mantener una reunión privada, una invitación que se extiende a pocos líderes extranjeros.
Xi y Trump pasearon por el jardín, conversando y deteniéndose de vez en cuando para admirar los imponentes árboles antiguos y las rosas chinas en plena floración.
“Mientras el presidente Trump espera hacer a Estados Unidos grande de nuevo, yo estoy dedicado a guiar al pueblo chino hacia la revitalización nacional”, comentó Xi, cuando ambos líderes se sentaron a conversar mientras tomaban té.
Xi instó a ambas partes a mantener el rumbo correcto, evitar perturbaciones y promover el desarrollo estable de las relaciones bilaterales.
Esos momentos fuera del ámbito formal de las reuniones se han convertido en un rasgo característico de los encuentros de Xi con Trump, ya que ofrecen un entorno más personal para conocer los países y los puntos de vista de cada uno.
Interacciones similares se remontan al primer encuentro entre Xi y Trump en 2017. En Mar-a-Lago, la finca privada de Trump en Florida, Xi le obsequió con una obra de caligrafía china en la que figuraba un antiguo proverbio: “Una torre de nueve pisos se levanta sobre un montón de tierra; un viaje de mil millas comienza con un solo paso”.
El mensaje contenía una metáfora sobre la relación que Xi esperaba que ambos países pudieran construir, entonces dijo a Trump que los dos líderes podían movilizar a aquellas personas de ambos países que compartían la buena voluntad y el entusiasmo por impulsar las relaciones entre China y Estados Unidos, y construir el edificio de esa relación piso a piso, haciendo más fuerte, más alto y más glorioso.
Las relaciones económicas y comerciales deben seguir sirviendo de ancla de estabilidad y fuerza impulsora para los lazos entre China y Estados Unidos, en lugar de convertirse en un obstáculo o un foco de fricción, dijo Xi a Trump en Busán, República de Corea, en 2025.
Xi comparó en numerosas ocasiones las relaciones China-Estados Unidos con un gran barco, para el cual el último es fundamental a la hora de mantener el rumbo en aguas turbulentas.
Tras el aumento de los aranceles estadounidenses en 2025, Pekín respondió con contramedidas firmes mientras continuaba las negociaciones con Washington en un esfuerzo por gestionar sus diferencias.
Para cuando Xi y Trump se reunieron en Pekín, sus equipos económicos y comerciales habían alcanzado “resultados generalmente equilibrados y positivos”.
El diálogo continuó desde entonces, y la última ronda de conversaciones, que fueron sinceras, profundas y constructivas, concluyó el domingo en Nueva York.
En Pekín, Trump presentó uno por uno a los empresarios a Xi, lo que puso de aliviar la importancia que concedió a la delegación.
“Tanto EE. UU. como China tienen mucho en juego en lo que respeta a una estabilidad estratégica constructiva”, afirmó Robert Lawrence Kuhn, un académico estadounidense y observador de China desde hace mucho tiempo.
Los equipos de China y Estados Unidos mantuvieron intercambios sinceros, profundos y constructivos durante consultas sobre asuntos económicos y comerciales desarrolladas en las últimas horas.
El viceprimer ministro chino He Lifeng, quien encabezó la delegación china, mantuvo conversaciones económicas y comerciales en Nueva York con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, jefe de la delegación estadounidense, y con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Guiados por el importante consenso alcanzado por los jefes de Estado de ambos países, las dos partes intercambiaron puntos de vista sobre importantes asuntos económicos y comerciales de interés común, así como sobre la implementación de los consensos alcanzados en rondas anteriores de conversaciones, manteniendo los principios de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de beneficio mutuo.
También sostuvieron diálogos sobre asuntos relacionados con la inteligencia artificial (IA), amplió Xinhua.
Fuente: noticias argentinas

