La estatua dorada de Lionel Messi en Calcuta, India, será retirada por riesgo de derrumbe apenas cinco meses después de su inauguración: la estructura de 21 metros de altura se balancea con el viento y amenaza con caer sobre una de las avenidas más transitadas de la ciudad.

La escultura, fabricada en fibra de vidrio y pintada de dorado, representa al capitán de la selección argentina con la Copa del Mundo en alto. Fue instalada sobre una ruta de alta circulación vehicular y presentada oficialmente el 13 de diciembre de 2025 durante la llamada Gira GOAT (Greatest of All Time Tour) del jugador por el país asiático.

La imagen de la estatua de Messi atada con cuerdas para evitar su caída sobre la avenida se difundió con rapidez en las redes sociales y sumó un nuevo episodio a la ya accidentada historia del monumento, que no llegó a cumplir medio año en pie.
La inauguración de la escultura había estado marcada por el caos. Aquella noche de diciembre, miles de fanáticos que pagaron más de 100 dólares por entrada para ver al astro del Inter Miami en el estadio Salt Lake de Calcuta se encontraron con una organización deficiente: Messi abandonó el predio en menos de media hora, sin disputar el amistoso previsto. La frustración derivó en disturbios: los asistentes arrancaron butacas, las arrojaron al campo de juego, lanzaron botellas e invadieron el terreno.

La policía detuvo a Satadru Datta, principal organizador del evento, cuando se encontraba en el aeropuerto de Calcuta despidiendo al futbolista. La ministra principal de Bengala Occidental, Mamata Banerjee, pidió disculpas públicas tanto a Messi como a los espectadores por la “mala gestión” del acto y anunció la formación de un comité de investigación. “Ver a Messi era un sueño. Pero no tuve la oportunidad de verlo debido a la desorganización en el estadio”, lamentó Nabin Chatterjee, un empresario de 37 años, en declaraciones a AFP.
El monumento había sido presentado por el propio Messi durante su visita, antes de que estallara el desorden en las tribunas. Ahora, las autoridades de Bengala Occidental trabajan contra el reloj para desmontar una estructura cuyo peso y dimensiones complican cada paso del operativo.

