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Crisis en Bolivia: Evo Morales anunció una pausa en los bloqueos de rutas tras más de 50 días de protestas

Los últimos bloqueos de carreteras que permanecían activos en Bolivia comenzaron a ser levantados este lunes después de que el ex presidente socialista, Evo Morales, respaldara la decisión de los sindicatos cocaleros del Trópico de Cochabamba de suspender temporalmente las medidas de presión que durante semanas alteraron la circulación en el país.

La determinación fue anunciada tras una reunión de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, principal bastión político y sindical del ex presidente. Aunque los cortes fueron retirados, Morales dejó en claro que su sector no considera concluida la movilización y que mantiene sus reclamos contra el gobierno de Rodrigo Paz.

“Por ahora un cuarto intermedio, no es rendirnos”, afirmó Morales durante una declaración pública realizada junto a dirigentes cocaleros. El ex mandatario insistió en que la decisión representa una pausa táctica y no el abandono de las protestas.

“Por ahora esto es una pausa temporal, esto no es una rendición”, agregó.

El anuncio llegó en el tercer día del estado de excepción decretado por el presidente Paz con el objetivo de recuperar el control de las carreteras y restablecer el tránsito en distintas regiones del país. Durante el fin de semana, la mayoría de los grupos movilizados abandonó los puntos de bloqueo, mientras que los sectores afines a Morales permanecían como el principal foco de resistencia.

“Por ahora un cuarto intermedio, no es rendirnos”, afirmó Morales durante una declaración pública
Las protestas comenzaron a principios de mayo impulsadas por organizaciones sindicales y campesinas que reclamaban respuestas a diversas demandas sectoriales. Sin embargo, con el paso de las semanas las movilizaciones adquirieron un carácter abiertamente político y se concentraron en exigir la renuncia del mandatario boliviano.

Los bloqueos se extendieron a varios departamentos y provocaron graves trastornos en la vida cotidiana de miles de personas. La interrupción de rutas estratégicas afectó el transporte de mercancías, generó dificultades para el abastecimiento de alimentos y combustibles y obligó a numerosas empresas a reducir o paralizar actividades.

Las autoridades también reportaron víctimas fatales durante el conflicto. A ello se sumaron pérdidas económicas millonarias derivadas de la interrupción prolongada del comercio y del transporte terrestre, considerado uno de los pilares de la actividad productiva del país.

La situación comenzó a modificarse cuando la Central Obrera Boliviana (COB), una de las organizaciones sindicales más influyentes del país, alcanzó un acuerdo con el Gobierno y decidió abandonar las medidas de presión. Ese entendimiento dejó aislados a los grupos que continuaban promoviendo los bloqueos.

Morales cuestionó duramente la decisión de la COB y sugirió que la organización abandonó una protesta que, a su juicio, todavía tenía capacidad de presión.

“Sospechosamente, cuando la COB tenía ganada esta batalla, defraudó a la población”, afirmó.

La medida se produjo en medio del estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz para despejar las carreteras y restablecer la circulación en el país
Pese a las consecuencias que dejaron los cortes de ruta, el ex presidente volvió a defender este tipo de medidas como una herramienta histórica de presión política en Bolivia. Durante su intervención sostuvo que movilizaciones similares desempeñaron un papel relevante en distintos momentos de la historia reciente del país.

El levantamiento de los bloqueos permitió reabrir corredores viales fundamentales para el transporte de bienes y pasajeros, especialmente en Cochabamba, donde se concentraban los últimos puntos de protesta. Sin embargo, los dirigentes cocaleros dejaron abierta la posibilidad de retomar las movilizaciones si consideran que sus demandas no reciben respuesta.

La suspensión temporal de los cortes reduce por ahora la presión sobre las autoridades y ofrece un respiro a sectores económicos afectados por semanas de interrupciones. No obstante, las declaraciones de Morales reflejan que el conflicto político sigue abierto y que la tensión entre el Gobierno y los movimientos que respaldan al ex mandatario continúa siendo uno de los principales factores de inestabilidad en Bolivia.

Fuente Infobae

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