Los damnificados del temporal en Chile iniciaron el regreso a sus hogares tras más de una semana de lluvias que dejó víctimas fatales, viviendas destruidas y vastas zonas del norte del país incomunicadas.
El balance asciende a 13 muertos y al menos 4.000 casas destruidas o con daños graves en todo el país, la mayoría concentradas en esa provincia. En su punto más crítico, más de 100.000 personas quedaron incomunicadas y cerca de 150.000 perdieron el suministro eléctrico, de acuerdo con datos del Ministerio de Energía.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente José Antonio Kast decretó estado de catástrofe en Coquimbo y en la jurisdicción de Huasco. La medida habilitó el despliegue de efectivos militares, restringió la libre circulación y agilizó la movilización de asistencia. Las clases fueron suspendidas además en Valparaíso, Copiapó, San José de Maipo y Tiltil, entre otras localidades afectadas.
Unos 30 vehículos pesados trabajan en la limpieza de caminos, mientras helicópteros trasladan alimentos y agua a las zonas de difícil acceso. Aun así, unas 60.000 personas permanecen aisladas en distintos puntos del norte por las interrupciones de rutas.
La asistencia llega con lentitud a las localidades más golpeadas. Elizabeth Castillo, dirigente vecinal de 68 años del mismo pueblo, describió la situación en una llamada telefónica: “La gente no tiene agua. Estuvimos sin luz más de siete días, entonces la comida en los refrigeradores se pudrió. Y como los caminos no están buenos, es imposible ir a comprar”.
(Con información de AFP y BCC)
Fuente Infobae

