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El avance del ébola en África amenaza con llegar a Sudán del Sur

En menos de tres meses, un brote de ébola por la cepa Bundibugyo detectado en la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado más de 1.000 casos y se ha expandido a Uganda, donde ya se confirmaron contagios locales y en personal sanitario. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMSy modelos publicados en The Lancet Infectious Diseases, la amenaza de propagación sigue activa y existe un riesgo cercano al 70% de que el virus llegue a Sudán del Sur en las próximas semanas.

La Bundibugyo ebolavirus comenzó a circular de forma inadvertida en comunidades del noreste de la RDC a principios de abril de 2026. Pasaron seis semanas antes de que las autoridades pudieran identificar y confirmar el brote. El retraso entre el primer caso estimado y la confirmación oficial sugiere que el virus se estaba propagando sin ser detectado por las comunidades de una región desestabilizada por el conflicto, los desplazamientos y el acceso limitado a la asistencia sanitaria.

Uganda confirmó contagios locales y entre personal sanitario tras la expansión del virus desde la RDC

Hasta el 22 de junio, el país reportó 1.048 casos confirmados y 267 fallecidos. Este aumento se produjo tras revisar los casos sospechosos y descartar aquellos que correspondían a otras enfermedades. La propagación del virus se vio favorecida por la falta de recursos sanitarios y la inestabilidad social en la zona.

El brote no tardó en cruzar hacia Uganda, donde se confirmaron 20 casos y dos muertes. Entre los infectados hay trabajadores de la salud, un indicador de la exposición directa y los riesgos para el personal sanitario. Uganda logró identificar y responder a los casos con rapidez, en parte gracias a la experiencia previa del país en la gestión de epidemias similares y a los sistemas de salud pública que ha fortalecido a lo largo de los años.

El principal foco de preocupación internacional ahora es Sudán del Sur. El estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases señala que “hay una probabilidad de casi siete de cada diez (69,3%) de que se registre al menos un caso dentro del plazo de 12 semanas que abarca el modelo”. Este país enfrenta graves limitaciones en infraestructura sanitaria, vigilancia fronteriza y gestión de casos, factores que complican la contención si el virus logra ingresar.

El avance de la enfermedad se produce en un contexto de conflicto, desplazamiento y precariedad sanitaria en la región El avance de la enfermedad se produce en un contexto de conflicto, desplazamiento y precariedad sanitaria en la región

La OMS utilizó modelos matemáticos para estimar cómo evolucionará la epidemia bajo diferentes escenarios. El escenario central proyecta 990 casos y 174 muertes a finales de junio y hasta 8.210 casos en septiembre si la transmisión continúa. En el escenario bajo, las cifras bajan a 870 casos y 160 muertes a fines de junio. El escenario más grave estima más de 66.000 casos y 10.000 fallecidos en septiembre si se relajan las medidas de control.

El modelo predice un 8,6% de riesgo de expansión a Ruanda y un 2% a Burundi, aunque estos valores pueden aumentar según las condiciones locales. Las autoridades sanitarias han advertido que los modelos deben interpretarse como herramientas de preparación y no como predicciones definitivas, ya que dependen de la evolución real de los casos y de la eficacia de las medidas de control.

La OMS mantiene la emergencia de salud pública internacional y coordina la respuesta con equipos locales e internacionales para frenar la expansión del brote en África central.

La Bundibugyo ebolavirus se identificó por primera vez en 2007 en Uganda y regresó en 2012 en la RDC. A diferencia de la cepa Zaire, responsable de epidemias previas, la Bundibugyo tiene una letalidad algo menor y se transmite con menor facilidad, pero sigue causando fiebre hemorrágica grave que pone en riesgo la vida de quienes la contraen. La falta de kits de prueba que pudieran detectar la cepa Bundibugyo hizo que, en un principio, los trabajadores sanitarios tuvieran dificultades para determinar que se estaba produciendo un brote.

Las autoridades de Uganda respondieron con rapidez gracias a la experiencia previa en el manejo de epidemias y al fortalecimiento de la salud pública (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere/Archivo)Las autoridades de Uganda respondieron con rapidez gracias a la experiencia previa en el manejo de epidemias y al fortalecimiento de la salud pública (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere/Archivo)

Además, los síntomas menos evidentes en algunos casos han generado confusión con otras enfermedades, retrasando los diagnósticos y favoreciendo la propagación. La OMS insiste en la necesidad de mantener la vigilancia y de actuar rápidamente ante cualquier sospecha.

Fuente Infobae

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