Hay recuerdos que permanecen intactos con el paso del tiempo. Para Salvatore Carmando, uno de ellos está ligado a Diego Armando Maradona. El italiano, que fue su masajista personal durante los años dorados en Napoli, llegó a la Argentina con un deseo especial: conocer La Bombonera, el lugar donde el Diez escribió algunas de las páginas más importantes de su historia futbolística.
El vínculo entre ambos fue mucho más allá de lo profesional. Carmando recordó con cariño uno de sus últimos contactos con el astro argentino: “La última vez que hablé con él, en mi cumpleaños, me llamó y me dijo feliz cumpleaños. Me acuerdo de todo. Es el jugador más grande de todos los tiempos. Hoy quería ver el partido y sentir esta emoción con él”.

El secreto que Salvatore Carmando guardaba para cuidar las piernas de Maradona: “Nunca vi algo así”
Conocido por Maradona como “Sasá”, Carmando fue una pieza importante en la intimidad del Napoli entre 1984 y 1991. Antes de cada partido, se encargaba de preparar físicamente al argentino y conocía como pocos las particularidades de su cuerpo.
“A Pelusa lo masajeaba una hora antes de cada partido. Sus piernas eran distintas al resto de los jugadores. Tenía músculos duros y flexibles a la vez; nunca vi algo así”, escribió en su libro Le Mani su D10S (Las manos sobre D10S), dedicado a su relación con el futbolista.
En esas páginas también contó algunos detalles de su trabajo: Maradona se acostaba en la camilla y se relajaba mientras él realizaba los masajes. Para tratarlo utilizaba una crema especial elaborada con barro, una receta que, según reveló, nunca compartió con nadie.

Una historia que también llegó al Mundial de México 1986
El oficio de Carmando venía de familia. Su padre le enseñó los secretos de la profesión y diez de sus catorce hermanos también se dedicaron a los masajes. Después de formarse como fisioterapeuta y masajista deportivo, llegó a Napoli en 1974 y trabajó durante 35 años al servicio del club italiano.
Con la llegada de Maradona, su relación se hizo cada vez más estrecha. Se convirtió en uno de sus hombres de mayor confianza y hasta recibió una invitación especial para acompañarlo durante el Mundial de México 1986. Allí no solamente estuvo pendiente de la preparación física de Diego: también colaboró como uno de los cocineros del plantel argentino.
Carmando fue testigo privilegiado de una de las escenas más emblemáticas de aquella Copa del Mundo. Durante el partido de cuartos de final ante Inglaterra, observó desde un costado de la cancha el segundo gol de Maradona, la inolvidable jugada en la que dejó atrás a varios rivales antes de definir ante Peter Shilton.
“No me dejaron estar en el banco de suplentes argentino, pero esa fue mi suerte. Diego vino a celebrar justo debajo de la tribuna de enfrente, donde yo estaba. Entendí de inmediato que había visto la hazaña más hermosa de la historia. Nos abrazamos y lloramos juntos”, recordó.
Fuente TN







