El boxeo internacional vivió una noche de pura estrategia y redención en la Kingdom Arena de Riad, Arabia Saudita. Tras 13 meses de inactividad, marcados por una compleja cirugía de codo y la dolorosa derrota de septiembre de 2025 ante Terence Crawford, que le había costado su corona de campeón indiscutido, Saúl Canelo Álvarez regresó a la cúspide mundial al derrotar por decisión unánime al hasta entonces invicto francocamerunés Christian Mbilli.
Gorini, integrante del Tribunal Oral Federal N° 2, es reconocido por juzgar causas de enorme trascendencia institucional como la Tragedia de Once o el caso Vialidad. Sin embargo, lejos de los despachos judiciales, el magistrado cultiva una vida dedicada al deporte de los puños. En una entrevista con Infobae, relató que heredó esta pasión de su padre y que el boxeo es una vía de concentración absoluta que le enseña sobre valores y nobleza. Esa rigurosidad técnica lo llevó a formar parte de la Junta de Gobierno del CMB, lo que justificó su designación oficial para la gran noche árabe.
“No veo dos personas golpeándose, veo mucho más que eso. Veo valores, lealtad, nobleza. Es el único deporte que empieza a las trompadas y termina en un abrazo (…) Tengo una concepción del boxeo que trasciende lo que puede ver un espectador novato. Es el desafío, la autosuperación, es superar frustraciones. Educa para la vida, porque esos valores que se manifiestan en el deporte, trasladados a la vida personal, son herramientas valiosas”, detalló.

En lo que respecta al combate, estuvo planteado como un choque de estilos y realidades. Mbilli, de 31 años, subió al ring respaldado por un invicto temible y la ferocidad física de quien busca consolidar su era. Desde el campanazo inicial, el francocamerunés intentó asfixiar al mexicano con un volumen de golpes altísimo, presionando hacia las cuerdas para recortar distancias.
Pero Canelo, haciendo pesar sus 36 años y sus 69 batallas profesionales, no aceptó el intercambio frenético. Recurriendo a su característico juego de cintura, bloqueos y desplazamientos cortos, neutralizó la agresividad del retador. A partir del cuarto asalto, el cansancio empezó a hacer mella en Mbilli. Álvarez comenzó a adueñarse del centro del cuadrilátero, imponiendo el ritmo y castigando de contra con combinaciones y un gancho quirúrgico al cuerpo.
El quiebre definitivo llegó en el séptimo round, cuando Canelo conectó un uppercut fulminante que hizo tambalear al europeo. La desesperación atrapó a Mbilli en el octavo asalto, llevándolo a cometer una infracción por golpes ilegales en la nuca, lo que le valió el descuento de un punto por parte del árbitro. A pesar de un vibrante cierre en el duodécimo round por parte del retador, la maestría técnica del tapatío ya había sentenciado la historia.
Al extenderse la contienda a la distancia reglamentaria, las tarjetas oficiales decretaron la victoria unánime del mexicano con números de 115-112, 116-111 y 117-110. Fue justamente Gorini quien firmó esta última puntuación, la más holgada del triunvirato judicial.
El desglose asalto por asalto de la tarjeta de Gorini:

- Round 1 (10-9 Mbili)
- Rounds 2 al 7 (9-10 Canelo)
- Round 8 (8-10 Canelo)
- Round 9 (9-10 Canelo)
- Rounds 10 y 11 (10-9 Mbili)
- Round 12 (9-10 Canelo)
Fuente Infobae

