El papa León XIV pidió este domingo a las autoridades sudanesas que “garanticen corredores humanitarios para la población civil” y reclamó a la comunidad internacional que apoye los esfuerzos para lograr “un cese el fuego inmediato” en Sudán, en un llamamiento pronunciado tras el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. El pontífice extendió también su reclamo al fin de los ataques contra civiles en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Esa ciudad, capital del estado de Kordofán del Norte, alberga a unas 500.000 personas, entre ellas más de 100.000 desplazadas por combates previos. Está rodeada desde hace meses por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), el grupo paramilitar que combate al Ejército sudanés desde abril de 2023 y que intensificó los ataques con drones contra plantas de energía y puntos de distribución de agua.
La guerra sudanesa, que estalló en abril de 2023 tras la ruptura entre el Ejército y las FAR —antiguos aliados en el golpe que derrocó al régimen de transición civil—, se transformó en la mayor crisis humanitaria del mundo, con más de 14 millones de desplazados, según Naciones Unidas.
El llamamiento llega con las negociaciones de paz entre Moscú y Kiev suspendidas desde febrero, mientras Rusia intensifica su campaña contra la red eléctrica ucraniana y zonas residenciales. Según la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU, entre enero y junio de 2026 murieron al menos 1.396 civiles ucranianos y otros 7.978 resultaron heridos, un 37% más que en igual semestre del año anterior.
“La guerra no hace más que generar otra guerra”, afirmó León XIV, quien pidió “detener la espiral de violencia y dar espacio a la diplomacia y al diálogo para abrir el camino a la paz”. La frase resume la línea diplomática que el papa mantiene desde su elección: reclamos humanitarios reiterados sin asumir un rol de mediador formal, a diferencia de gestiones puntuales de la Santa Sede en conflictos anteriores.
Ni el Vaticano ni los organismos de la ONU han anunciado gestiones concretas de mediación en Sudán, donde la falta de una potencia con capacidad de presión efectiva sobre las FAR mantiene bloqueada cualquier salida negociada mientras la ciudad sitiada se acerca a lo que Naciones Unidas ya describe como riesgo de catástrofe humanitaria.
Fuente Infobae

