Jon Bon Jovi pasó décadas arriba de los escenarios, viajando, grabando, entrenando y sosteniendo el ritmo de una de las carreras más reconocidas del rock mundial. Sin embargo, un problema de salud lo obligó a detenerse de una manera que no esperaba. Hace cuatro años se sometió a una cirugía por una lesión en las cuerdas vocales y, durante un tiempo, ni siquiera tuvo claro si podría volver a salir de gira.
Hoy, a los 64 años, Bon Jovi se prepara para regresar a los escenarios con Forever, un espectáculo que comenzará este julio en Nueva York, y describe esta etapa como un verdadero renacimiento. “Estoy completamente recuperado. Fue más largo de lo que esperaba, pero tenía que ser así. Nunca perdimos la fe”, aseguró.
Lo más llamativo es que la recuperación modificó su manera de mirar la vida diaria. El cantante contó que antes vivía siempre concentrado en el futuro, en la agenda, en los compromisos y en la exigencia profesional. La pausa forzada lo obligó a detenerse y habitar el presente.

Por eso, cuando le preguntaron qué le da alegría fuera del trabajo, su respuesta fue simple: “Darme cuenta de que brilla el sol”, dijo.
Contó además que después de años de vivir mirando hacia adelante, aprendió a encontrar valor en despertarse y estar con su nieta, jugar al tenis con gente que no conoce o contemplar una nube pequeña en el cielo.
Una recuperación que también cambió su rutina
El problema en las cuerdas vocales fue especialmente desconcertante para el músico porque, según contó, siempre cuidó su voz. Bromeó incluso con que lo único que se había metido por la nariz era el dedo, en referencia a que no llevaba una vida de excesos que pudiera explicar el daño.
Por eso le resultó tan difícil aceptar que una de sus cuerdas vocales se estaba atrofiando. Para alguien que se define como vocalista profesional, la noticia fue un sacudón.

La transformación también alcanzó su forma de cuidar el cuerpo. Con los años, Bon Jovi fue dejando atrás hábitos menos saludables y empezó a prestar más atención a lo que come y a cómo entrena.
En entrevistas con Men’s Health, contó que reemplazó buena parte de la comida basura por uvas, arándanos, brócoli, yogur, hummus y proteínas más magras, como pollo y pescado. También se volvió más consciente del consumo de carbohidratos y gluten, aunque sin caer en una rigidez absoluta. Su lema pasó a ser “todo con moderación, incluso la moderación”.
El entrenamiento también cambió. Después de lesiones en hombros, pantorrillas, fascitis plantar y desgarros de menisco, entendió que no podía seguir exigiéndose como antes. Si en otra época levantaba pesas y corría con intensidad, ahora prioriza la flexibilidad, los estiramientos, las bandas de resistencia y ejercicios adaptados a su cuerpo.
Sigue entrenando varias veces por semana, pero con una inteligencia distinta. Además de verse bien, el artista busca sentirse fuerte, funcional y capaz de sostener una gira.
Fuente TN

