"Lo que sentimos no tiene título"

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Nunca entendí el por qué de los juegos del amigo invisible, las cartitas escondidas, los peluches que me regalan o debo regalar y los saludos en un único día a quien uno siente como amigo.

(Foto Jorge Emir Llugdar)

Yo jamás jugué al amigo invisible con vos, pero si a las escondidas, a la payana, a hacer volar el barrilete, al fútbol y a las muñecas, y otras cosas que inventamos.

Jamás te regalé nada, porque lo tenemos todo. Intercambiamos las figuritas, nos prestamos los juguetes, hacemos juntos los deberes, tomamos el matecocido preparado por tu mami o la mía y de vez en cuando nos peleamos.

La verdad no me acuerdo cómo ni cuándo comenzamos a hablarnos, pero sí cada una de las travesuras que hicimos juntos, el reto de tu papá a quien le tengo un poco de miedo, o la cara de enojado del mío a quien vos miras con recelo.

Nunca tuvimos en cuenta ninguna fecha, ni los cumpleaños. Es más, ni nos entregamos las invitaciones pero somos los primeros en llegar bien bañaditos y perfumados a la fiesta.

Jamás te dije que eras mi amigo o mi mejor amigo (porque parece que hay diferencia) simplemente porque no hizo falta, porque lo que sentimos no tiene título. Somos nosotros, los mismos de siempre.

Espero entonces que esa complicidad jamás se pierda, que la inocencia siga intacta y ese amor fraterno que nos une, definitivamente no lleve un nombre.

Mientras tanto, pensemos qué hacer en estas vacaciones…

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