Sorpresa total y un arranque insólito en el Gran Premio de Mónaco. Max Verstappen se quedó clavado en la largada y tuvo que abandonar la carrera antes de meter la primera marcha. Al piloto de Red Bull no le arrancó el monoplaza cuando se apagaron los semáforos rojos, una imagen increíble para abrir la jornada en el circuito callejero.

Apenas pisó los boxes tras convertirse en la primera baja, el piloto de Red Bull no ocultó su fastidio por el fallo mecánico que arruinó sus planes. “La pre-partida fue terrible, sin consistencia y luego el motor se apagó de golpe”, detalló el neerlandés sobre los segundos previos a que se apagara el semáforo.
El calvario arriba del auto continuó durante los pocos metros que pudo recorrer a paso de hombre para intentar salvar la situación. “Recuperé un poco de potencia después de la primera curva, pero sonaba terrible y simplemente lo trajimos de vuelta”, sentenció Max respecto a la orden final del equipo para retirar el monoplaza, dejando al campeonato al rojo vivo.
Fuente TN

