A un mes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, crece la ansiedad y el debate en torno al evento deportivo más esperado del año. La cita, que por primera vez será organizada de manera conjunta por Estados Unidos, Canadá y México, promete reunir a millones de aficionados y a un número récord de 48 selecciones nacionales. El ambiente previo se percibe cargado de expectación, pero también de incertidumbre, mientras los preparativos avanzan en medio de desafíos económicos, tensiones políticas y conflictos internacionales que amenazan con opacar el espectáculo.
Preocupaciones económicas y controversia por los precios de las entradas

Uno de los temas más discutidos en la cuenta regresiva ha sido el vertiginoso aumento de los precios de las entradas. El costo de asistir a los partidos se ha disparado, generando una fuerte reacción negativa entre aficionados y organizaciones. Mientras que en la edición anterior la entrada más cara para la final costaba alrededor de USD 1.600, para 2026 la entrada más costosa vendida directamente por la FIFA asciende a USD 32.970. Esta cifra ha sido calificada por la organización Football Supporters Europe (FSE) como una “traición monumental”, al considerar que los precios dejan el torneo fuera del alcance de la mayoría.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha intentado minimizar la preocupación internacional, calificando de “prensa negativa” la oleada de titulares críticos sobre el Mundial. En una conferencia de negocios celebrada en Beverly Hills, Infantino afirmó: “La verdad es que es muy difícil encontrar algo negativo en torno a este Mundial”. Defiende que los precios son “apropiados” para el mercado estadounidense, país que albergará la mayoría de los encuentros, y asegura que la demanda es inédita.
Tensiones políticas, guerra en Irán y su impacto en el Mundial
Las preocupaciones en torno al Mundial no son solo económicas. El contexto político internacional ha añadido una dosis de incertidumbre sin precedentes. Los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero y la posterior guerra han puesto en duda la participación del país persa. Es la primera vez en la historia que un anfitrión del Mundial se encuentra en conflicto militar con una de las selecciones clasificadas a tan poco tiempo del inicio del torneo.
Este escenario ha generado inquietud sobre la seguridad y el desarrollo de los partidos, especialmente aquellos que involucran a selecciones de naciones en conflicto. Irán había solicitado trasladar sus partidos de la fase de grupos a México, pero su petición fue rechazada, manteniéndose el calendario original que prevé que dispute sus tres encuentros en suelo estadounidense.
Participación de Irán y postura de Trump
A pesar de la tensión, Gianni Infantino fue enfático en confirmar la presencia de Irán: “Por supuesto que Irán participará en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Y por supuesto, Irán jugará en los Estados Unidos de América”, declaró durante el Congreso de la FIFA en Vancouver. Inicialmente, Donald Trump había sugerido que Irán se retirara del torneo “por su propia seguridad y bienestar”, pero luego, en un giro, se mostró de acuerdo con que el país participe, buscando no tensar más el clima político previo a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
La confirmación de la presencia iraní se interpreta como un mensaje de normalidad institucional y como una apuesta de la FIFA por mantener el enfoque en el fútbol frente a los conflictos internacionales.
Fuente Infobae

