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Día del Fotógrafo Bandeño

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Foto Guillermo Tuti Uñates

Hoy 10 de febrero se conmemora el Día del Fotógrafo Bandeño, fecha que fue instituida como una forma de homenajear a uno de los grandes fotógrafos que tuvo La Banda, me refiero a Jesús del Carmen Chito Martínez. Instituir esta fecha fue una idea que junto a Mariela Lizondo acercamos a la concejal María Escañuela, quien la redactó y la presentó en el Concejo Deliberante en el año 2011 y desde esa fecha nuestros fotógrafos tienen su merecido día.

A través de la resolución Nº 084/11 Bis, el Concejo Deliberante de la ciudad de La Banda, tomando en consideración el fallecimiento del fotógrafo “Chito” Martínez

Vaya mis saludos, especialmente a Jorge Emir Llugdar y a Guillermo Tuti Uñates, dos grandes profesionales reconocidos en toda la provincia.
Carlos Toledo

La cueva de La Salamanca

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Foto Prensa del Festival
Foto Prensa del Festival

Academia Julio Argentino Gerez en el Festival de la Salamanca 2010. Profesor Gaudencio Acuña

Festival de la Salamanca

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Foto La Banda Diario
«Sólo me duele el silencio de las cosas que envejecen …»
Pablo Raúl Trullenque.
FESTIVAL DE LA SALAMANCA
Después de varios años de ausencia, concurrí al Festival de la Salamanca. Los números eran convocantes.
El homenaje a Hugo Diaz, realmente impresionante, aunque no fue coronado con los aplausos que se merecía tamaño esfuerzo.
Alejandro Lerner, prolijo, profesional, con muchísimo trabajo, logró concitar la atención de muchos y hasta la ovación.
El delirio vino con Abel Pintos… pero es el Abel de los temas románticos, no el de sus primeros pasos que prometía canción comprometida, pero claro está, es una opinión personal…
A Peteco le costó remontar en un principio con un nuevo repertorio. La segunda parte, cuando lo invitó a Juan Saavedra y Sandra Farías para que lo acompañen en el escenario, sentí que fueron los únicos que mantienen la mística de este Festival… La «exhumación» de Santiagueños fue Mágica… Sublime, diría yo. Si señor! Le pusieron fervor al Festival. Y de allí el delirio…No es de esperar menos… tienen una historia compartida…. y Juan, generoso como siempre, danzó como un pájaro libre que emocionó a los memoriosos como yo.
Esto no es poco, ya en los ´90, el crítico italiano Bonito Oliva, decía “La vanguardia hoy es el mercado”, época de los megaespectáculos, de los grandes festivales, de los nuevos espacios conquistados para el arte en los Patios de los Supermercados, época de Fundaciones con poder económico, que Juan nos brinde semejante ARTE el mensaje es «Hay que seguir, en pos de las Utopías».
Pensaba todo esto, cuando me retiraba y veía los estands: el del Mocase, (hacia donde me dirigí para firmar el petitorio) el de agrupaciones políticas, (el de una empresa de colectivos que recorre toda la argentina) muy conocida, el de los artistas, o sea: la biblia y el calefón. Me retiré, con la piel erizada por la emoción de volver a ver al emblemático duó: Peteco y Juan, Juan y Peteco y la última imagen que quise ver es la de Jacinto que, desde una pantalla gigante, en el descanso, cantaba entre otros temas, La Chacarera del Amor…
Norma Garay

Festival de La Salamanca Historia

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Foto Jorge Emir Llugdar Cartel con el nombre del Festival realizado con estopa y gasoil. Que encendido daba un efecto novedoso en esa época.

El Festival Nacional de la Salamanca es uno de los eventos folclóricos más importantes del norte argentino, celebrado anualmente en la ciudad de La Banda, Santiago del Estero.

Origen e Inspiración
El festival nació en 1991, pero se concreta recién en el año 1992 por iniciativa de un grupo de vecinos y figuras locales, entre ellos Eduardo «Chaca» Carabajal. Su nombre rinde homenaje a la leyenda de «La Salamanca», un lugar mítico (generalmente una cueva) donde, según la creencia popular santiagueña, el diablo o «Supay» enseña artes y oficios como la música y la danza a cambio de un pacto.

Su primera edición se realizó en el club Sarmiento de La Banda y comenzó siendo un acontecimiento comunitario, por la gran participación de instituciones; centros vecinales; clubes deportivos y sociales, que contribuyeron aportando su trabajo en la organización e intentando recaudar fondos.

Por aquel entonces, entre las carpas de ventas de comidas y bebidas, se destacaba la de Perchil, en la que un grupo de personas de La Banda vendían pescado: bagre; dorado a la parrilla y chupín eran especialidades muy requeridas por los concurrentes.

Integrantes del club Perchil. Fotos Jorge Emir Llugdar

 

Una gran carpa de bebidas era cedida, a los directivos del club, a cambio del préstamo de las instalaciones para realizar la fiesta. Las de comidas y bebidas eran para otras instituciones que deseaban recaudar fondos para sus necesidades, ya que en su gran mayoría eran entidades sin fines de lucro como por ejemplo los bomberos

Foto Jorge Emir Llugdar

Muchos quinchos eran improvisados con paja y caña que rodeaban la cancha del club Sarmiento.

El festival no tenía un escenario fijo, ideado, ni confeccionado, se improvisaba uno con los pocos recursos económicos con los que la gente de la organización contaba. Fue entonces que Carlos Carabajal, trabajó la escenografía, la primera, que consistía en una tela tipo lienzo, pintada con imágenes de la cueva de La Salamanca y sus habitantes: duendes y animales, pintada por el plástico Lito Garay y con la colaboración Joshela Scrimini.

En el primer festival de La Salamanca se lo nombró al escenario «Jacinto Piedra» en donde se lanzó hacia el cielo una imagen del cantante con globos.
Foto Jorge Emir Llugdar

Ese año se realizó un homenaje a Jacinto Piedra quien había muerto trágicamente en un accidente. En el escenario se colocó una imagen de este músico, pintado en un telgopor grande sostenido por ramilletes de globos inflados con gas que los organizadores pensaron elevar al cielo en determinado momento del festival, pero la imagen quedó suspendida agarrada de un árbol del club. Este hecho generó un murmullo y comentario general que “Jacinto no se quiere ir, quiere quedarse en el festival”. A raíz de este hecho y en reconocimiento a la trayectoria de Jacinto Piedra, desde entonces el escenario lleva su nombre.

Los primeros locutores de este evento fueron Lito Cabrera de Sumampa y Coco Coronel Monjes de Jujuy con la coordinación de Miguel Coria.

Foto Jorge Emir Llugdar

Buscando vestir de efectos el escenario, cada noche se preparaba un cartel grande con las letras “La Salamanca”, que se rellenaba de estopa que luego se encendía, con lo que se simulaba el fuego salamanquero. De esta forma, cada noche, iniciaba el festival, que era acompañado por los fuegos de artificio que iluminaban el cielo de la ciudad de La Banda denominada “La cuna de poetas y cantores.”

 El Festival se realizó tradicionalmente en el Club Atlético Sarmiento, o en el Club Central Argentino
La Fiesta de la Salamanca sigue consolidándose como un hito cultural que fusiona la música folclórica con la tradición y el misticismo del noroeste argentino. 

 

Lorenzo La Burra Brittos

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Uno de los máximos ídolos históricos de Central argentino

Cuando el Supay atrapó a La Banda en su Salamanca

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Foto La Banda Diario

Los que engalanaron al festival

Dentro de la memoria salamanquera habitan los nombres de grandes artistas consagrados del folclore argentino que desfilaron por el escenario Jacinto Piedra. Horacio GuaraníTeresa Parodi que actúo en 1993, Jairo en 1997, Los Cantores del Alba con Tutú CamposLas Voces de Gerardo LópezLas Voces de OránSoledad PastorutiLuciano PereyraGrupo AmboéFacundo ToroLos NocherosEl Chaqueño PalavecinoJorge RojasAbel Pintos y en su despedida de los escenarios festivaleros Mercedes Sosa.

No podemos olvidar a Los Santiagueños, músicos tradicionales que quedaron como ejemplos en la historia de La Salamanca. Carlos Carabajal, Sixto Palavecino, Carlos Saavedra, don Fortunato Juárez, Los Ckari Huainas, Los Tobas, Los Sin Nombres, Carlos Infantes que rememoran la raíz tradicional del nativismo santiagueño.

 

Cultura, el más rico patrimonio de La Banda

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La Telesita

Cuando se habla de turismo rápidamente se piensa en la riqueza natural como el principal patrimonio, sin embargo ciudades como La Banda tienen otro atractivo para mostrar al visitante historia, cultura, costumbres, música y poesía. Elementos que se han sabido conservar pese al paso de los años y esa esencia es el mayor atractivo para quienes buscan conocer sus propias raíces.

Quizás por ello, el profesor Domingo Bravo acertadamente denominó a La Banda como “Cuna de Poetas y Cantores”, ya que esta tierra que nació y creció en torno a las vías férreas desarrolló en sus habitantes el amor por sus costumbres, mitos, leyendas y los hizo verdaderos creadores de poesías y música. Esa misma que se escucha a lo largo y ancho del país, la que recitan e interpretan los grandes sabiendo que han sido inspiradas en un paisaje único: la propia tierra.

Ese es el objetivo que se ha planteado la Municipalidad de La Banda , hacer conocer al país, y porque no al mundo, la riqueza cultural que posee la ciudad y uno de los medios es apostar  año a año al crecimiento de sus fiestas populares tal es el caso del Festival de La Salamanca , La fiesta de la abuela María Luisa de Carabajal, el Aniversario de la Ciudad , los certámenes del Taky Mosoj y La Telesita , “ La Banda , La Muestra …Teatro”, en todos ellos se concentra la esencia misma de la ciudad, música y danza folclórica, artesanías, poesía, teatro.

Son espacios donde los artistas tienen la libertad de expresarse y mostrar su talento, ese que tomaron de su propia tierra y que siguen perfeccionando en busca de preservarlo.

Festival de La Salamanca

 

Tienda La Favorita

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Foto de Sandra M. Rodríguez
Foto de Sandra M. Rodríguez
Foto de Sandra M. Rodríguez

Roberto Rodríguez trabajaba para la tienda La Favorita y corrío representando a la misma

Águila Coronada

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Foto Jorge Emir LLugdar

Ser bandeño

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Foto La Banda Diario

Ser bandeño, no es simplemente haber nacido en La Banda, es sentirse parte de ella, es reconocer su perfume, sus colores, su melodía, es extrañarla si se está lejos, es emocionarse al escuchar el tradicional vals interpretado por uno de sus hijos, el inolvidable Carlos Carabajal.

Ser bandeño es reconocer que se forma parte de una historia en torno a las vías férreas, habiendo caminado por el andén o visto pasar el tren desde el alto nivel, es recordar aquellas despedidas o bienvenidas en la estación, es entristecerse cuando se supo que el silbido de la locomotora dejaría de sonar o sentir el galope del corazón cuando vio que la máquina regresaba.

El bandeño, forma parte de una provincia llamada Santiago del Estero, pero aclara que es de La Banda y sería la persona más feliz si por algún decreto la ciudad fuera declarada “República” aunque fuera por una única vez.

Ser bandeño es llevar en el corazón los colores de Sarmiento, Central Argentino, Agua y Energía, Villa Unión o Banfield. Es enarbolar las banderas de Olímpico y de Tiro o sentirse parte de cada una de las instituciones que conforman esta ciudad.

Un bandeño es aquel que disfruta de las siestas al lado del balneario, de las zambas y chacareras en Los Lagos con la familia Carabajal, el que goza sus vacaciones noche a noche en La Salamanca, el que celebra la fiesta de su ciudad como si fuera propia.

Ser bandeño es tener respeto por aquellos que hicieron la historia y la cultura, es recordar a Domingo Bravo, Dino Taralli, Adela Llugdar, Blanca Irurzum, Nelly Orieta, Apalo Villalba, Martín Rodríguez, Pablo Raúl Trullenque,  Cristóforo Juárez y tantos otros que dejaron un lazo que lo une a lo autóctono y a su sentir.

Ser bandeño no es una cuestión simple, es llevar en la sangre esa tierra prometida que está de Santiago hacia el este cruzando el río Dulce, es defenderla, amarla y elegirla como el lugar en el mundo para vivir y morir.

Mariela Lizondo