La costa norte de Japón volvió a registrar actividad sísmica este domingo con un terremoto de magnitud preliminar 6,0 frente a Hokkaido, pocas horas después de otro movimiento de 5,9 que dejó decenas de heridos en el este del país y activó los protocolos de emergencia en el área de Tokio.
El seísmo frente al norte japonés se produjo por la noche y afectó con mayor intensidad a la prefectura de Hokkaido, una de las zonas más expuestas a la actividad tectónica del archipiélago. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó el hipocentro a 42 kilómetros de profundidad.
El movimiento de la madrugada se registró hacia las 2.00 de la mañana y generó alertas sísmicas en teléfonos móviles, además de revisiones preventivas sobre infraestructura de transporte, suministro eléctrico e instalaciones sensibles. El epicentro se localizó en el sur de Ibaraki, al noreste de la capital japonesa, con un hipocentro de 70 kilómetros de profundidad, según la Agencia Meteorológica de Japón.
Entre las incidencias materiales registradas tras el sismo de 5,9, se reportó la rotura de una tubería subterránea de agua en el distrito de Koto, en el este de Tokio, hecho que provocó una salida de agua sobre la calzada. También se notificó que unas 460 viviendas quedaron sin suministro eléctrico en distintos puntos de la capital, de acuerdo con el operador de la red de distribución.
El impacto sobre el transporte fue limitado, aunque sí se produjeron demoras en trenes expresos que conectan Tokio con el aeropuerto de Narita y en otros servicios locales del noreste del país. Los trenes bala Shinkansen, en cambio, continuaron en funcionamiento con normalidad, según su operador. En las carreteras y calles de la capital, las imágenes difundidas por la televisión pública japonesa mostraban circulación sin alteraciones mayores.
Las autoridades también centraron su atención en instalaciones nucleares, un punto especialmente sensible en cualquier episodio sísmico en Japón. La central nuclear Tokai 2 y la planta de Fukushima comunicaron que no detectaron irregularidades tras el sismo y que los niveles de radiación permanecían dentro de los parámetros habituales. El organismo regulador japonés añadió que no había recibido reportes anómalos desde cerca de una docena de centrales e instalaciones con materiales radiactivos.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se pronunció horas después del primer terremoto en el este del país a través de un mensaje en la red social X. “Como gobierno, inmediatamente después del terremoto, establecimos la Sala de Contacto de la Oficina del Primer Ministro en el Centro de Gestión de Crisis”, afirmó. La jefa de Gobierno añadió que había ordenado recopilar información sobre daños y reforzar la comunicación pública.
Takaichi también pidió precaución a la población en las zonas con mayor intensidad sísmica. “A quienes se encuentren en las zonas donde el temblor fue fuerte, les pido que permanezcan alerta ante la posibilidad de un terremoto de magnitud similar”, señaló la mandataria. Ese llamado cobró mayor relevancia tras conocerse el nuevo sismo de 6,0 frente a Hokkaido, que mantuvo en guardia a los equipos de monitoreo.
La sucesión de ambos temblores volvió a exponer la vulnerabilidad estructural del archipiélago ante este tipo de fenómenos. Japón se ubica sobre una de las áreas tectónicas más activas del planeta y registra terremotos con frecuencia, lo que ha llevado al desarrollo de sistemas de alerta temprana, protocolos de evacuación y revisiones automáticas en servicios esenciales.
Fuente Infobae

