(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump sólo firmará un acuerdo de paz con Irán, si el régimen chiíta cede el control de su uranio enriquecido que esconde bajo las montañas de Isfahán.
La fractura palaciega en Irán, que enfrenta al líder religioso Khamenei con el poder militar del régimen, sumada a la dificultades propias de una negociación tercerizada por Pakistan, Qatar y Arabia Saudita, complican aún más la posibilidades de lograr un acuerdo entre Washington y los ayatollahs.
La hoja de ruta que negocian Estados Unidos e Irán contempla la liberación del estrecho de Ormuz, suspender las operaciones de Israel contra Hezbollah en Líbano, levantar las sanciones económicas contra Teherán y liberar los fondos congelados del régimen.
Será una ardua conversación diplomática: Teherán pretende cobrar peaje para atravesar el Estrecho y no tiene intenciones de retirar todas las minas navales que desplegó ante una eventual ofensiva del Pentágono.
En términos geopolíticos, Trump obtendría un triunfo inédito en Medio Oriente, si finalmente controla el uranio de Irán.
Pero asumiendo que puede perder los comicios de noviembre por el impacto económico de la guerra, si libera Ormuz mejoraría su posición en la campaña electoral que desplegará contra los demócratas.

Irán no quiere ceder su uranio, ni facilitar la navegación de Ormuz. Y además exige que se descongelen millones de dólares depositados en Medio Oriente y Europa, y que se levanten las sanciones financieras decididas por Estados Unidos.
Benjamín Netanyahu aconsejó a Trump que no descongele los depósitos que pertenecen a Irán, ni cancele las sanciones impuestas por Occidente contra Teherán.
El premier israelí explicó al líder republicano que esos fondos serían utilizados para relanzar el programa nuclear chiíta y para financiar a los grupos terroristas que operan en Gaza, Líbano y Yemen.
Con estos mismos argumentos, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita también sostuvieron ante la Casa Blanca que levantar las sanciones financieras le permitiría a Irán acceder a millones de dólares que serían destinados a fortalecer su proyecto de fabricación de misiles balísticos.
Con esos misiles, Irán afectó toda infraestructura petrolera de los países del golfo Pérsico.

Las principales exigencias de Trump -controlar el uranio enriquecido y liberar el estrecho de Ormuz- ya salieron de Washington rumbo a Teherán.
Mojtaba Khamenei está escondido en Irán, y eso dificulta su toma de decisiones, mientras la Guardia Revolucionaria siempre aparece condicionando al líder religioso.
El presidente optó por una salida diplomática al conflicto de Medio Oriente, pero no descarta retomar la ofensiva militar si Irán rechaza sus últimas condiciones para firmar el acuerdo de paz.
Fuente Infobae

