El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, reafirmó este martes la posición británica sobre las Islas Malvinas durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y aseguró que su gobierno defenderá los derechos de los territorios británicos de ultramar frente a cualquier amenaza.
En otra parte de su discurso, Burnham hizo especial hincapié en los desafíos de seguridad que enfrenta el Reino Unido y sus aliados. En ese contexto, anticipó que su gobierno seguirá destinando recursos a la defensa, aunque aclaró que no busca la confrontación.
Al referirse a la guerra en Ucrania, el primer ministro sostuvo que el Reino Unido continuará fortaleciendo su capacidad de disuasión. “Trabajaremos incesantemente para construir nuestro poder duro, nuestra disuasión, pero no jugaremos el juego de Rusia”, afirmó, y remarcó su respaldo a Kiev.
Burnham insistió en que Londres debe estar preparado frente a posibles amenazas, pero sin abandonar una posición prudente. “A diferencia de Rusia, no buscamos la confrontación, al contrario, estaremos preparados, pero no tendremos miedo, con los ojos abiertos pero la cabeza fría. No flaquearemos en defender a nuestro pueblo y a nuestros aliados”, expresó.
La mención a las Malvinas se produce en el contexto de una creciente tensión diplomática entre Londres y Buenos Aires por la explotación de recursos naturales en el archipiélago y pocas horas después de una reunión entre Burnham y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El encuentro entre ambos mandatarios tuvo lugar al margen de la Asamblea General de la ONU. Tras la reunión, Trump aseguró que las relaciones entre Washington y Londres están “mejorando”, mientras que Burnham confirmó que conversaron sobre comercio y sobre cuestiones vinculadas con las Islas Malvinas.
Las declaraciones del jefe de gobierno británico llegan además luego de que la administración de las islas decidiera prorrogar por cinco años todas las licencias vigentes para actividades petroleras offshore, una medida respaldada por el Reino Unido y cuestionada por el Gobierno argentino.
La decisión busca garantizar la continuidad de los proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean al archipiélago. Entre ellos se destaca Sea Lion, el emprendimiento liderado por las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que prevén iniciar la producción de petróleo en 2028.
La medida fue interpretada en Buenos Aires como una profundización de las acciones unilaterales en un territorio cuya soberanía permanece en disputa. En las últimas semanas, el Gobierno de Javier Milei impulsó denuncias penales y procedimientos administrativos contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas sin autorización argentina.
La Casa Rosada sostiene que las licencias otorgadas por la administración isleña carecen de validez jurídica y argumenta que la explotación de hidrocarburos en la zona requiere autorización argentina. Además, invoca la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que insta a las partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales mientras continúe pendiente una solución sobre la disputa de soberanía.
Londres rechaza esa interpretación y sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a administrar sus recursos naturales y decidir su futuro político. En esa línea se inscribió el mensaje de Burnham ante la ONU, al defender el derecho de los territorios británicos a “permanecer británicos”.
Las declaraciones también se producen en vísperas del discurso que Javier Milei ofrecerá este miércoles ante la Asamblea General de la ONU. Según fuentes oficiales, el Presidente volverá a reclamar la soberanía argentina sobre las Malvinas y cuestionará las actividades petroleras impulsadas por el Reino Unido en el Atlántico Sur.
De esta manera, la cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar en la agenda internacional de la ONU, en medio de una renovada tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la explotación de recursos y el futuro del archipiélago.
Fuente TN







