“Nos encarcelaron, nos torturaron e hicieron desaparecer a gente”

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El actual Director de Cultura de la ciudad, durante la dictadura militar estuvo detenido seis años.

Al cumplirse 33 años del golpe militar que enlutó a la República Argentina, Pedro Ramírez, reconocido artista bandeño rememoró los difíciles momentos que le tocó atravesar al ser uno de los tantos privados de su libertad y de los pocos que sobrevivió a los castigos para contarlo.

LBD: Usted es una de las personas que ha vivido toda la violencia de una época negra de la Argentina, ¿cómo lograr que todo ello no quede en el olvido?

“Lo que habría que poner en relieve es que el golpe militar del 24 de marzo de 1976 fue  el colorario de una serie de actos de violencia que se venía ejerciendo sobre el pueblo argentino. Para situar nomás la última parte del siglo pasado habría que hablar del golpe que derroca al general Perón en el ‘55 e instaura una dictadura que luego condiciona a la democracia. En el ‘66 lo derriban a Illia y se instaura otra dictadura hasta el ‘73, en la que se abre un período democrático muy corto porque en el ‘74 se crea la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) desde el Ministerio de Bienestar Social de la Nación bajo un gobierno peronista y se empieza a perseguir a toda clase de opositor”.

”Es decir -continuó- el golpe viene a legitimar todo un sistema represivo que se estaba ejerciendo sobre el pueblo argentino particularmente contra los sectores más vinculados a la línea revolucionaria dentro del peronismo y a la izquierda en general. No hay que olvidar que en 1974 fusilaron a Ortega Peña un hombre que fue abogado, historiador uno de los intelectuales más brillantes de la época y peronista. Otra personalidad de la época fue Silvio Frondizi (hermano del presidente) que también fue fusilado, nombre estos casos por emblemáticos y todo esto fue en el período seudo democrático.

En Santiago tenemos la desaparición de Félix López que fue en febrero del ‘76, es decir antes del golpe, te lo pongo a él de ejemplo por ser un bandeño, un amigo, un compañero que tenía 18 años.

El golpe de estado se establece el 24 de marzo y se da una persecución. Hasta el mismo General Martín Balza dijo que fue una verdadera cacería tirando por tierra el famoso slogan de los militares que aquí hubo una guerra sucia. Persiguieron a los estudiantes, dirigentes barriales, gente desarmada, inocentes”.

LBD: ¿Cuál fue el objetivo de la cacería?

Se buscaba aniquilar todo lo que podría significar oposición para el establecimiento de un plan económico que hasta la fecha viene condicionando. Era necesario eliminar todo rasgo de oposición o de resistencia popular a un plan que llevó al quiebre a más 20.000 industrias argentinas, concentró monopólicamente el capital financiero.

Lo primero que hace el gobierno militar es bajar las retenciones, es decir la oligarquía terrateniente y los agro-exportadores se beneficiaron, como siempre, con los golpes militares. Eso fue una constante en nuestra historia ya que con el menemismo se llega al sueño de los militares, triunfa las ideas neoliberales; el estado se achica, desampara a las población; hace sentir al pueblo que si no triunfa es por un problema personal y no como si no fuésemos parte de un proceso histórico”.

LBD: ¿Quiénes financiaban a los militares?

Cuando se produce el golpe militar contra Illia su gobierno tenía agentes financieros (en ese momento el Banco Nación y los de las provincia), entonces llega uno extranjero a proponerle a Illia el desarrollo de su plaza mercantil y él se niega. Al tiempo lo derrocan y de ser una deuda de dos mil millones (insignificante para un país como el nuestro), llega el golpe de Onganía y termina los seis años con una deuda con siete mil millones de dólares y sin desarrollo, sin inversión; sin investigación; el financiamiento siempre viene de un solo lado y beneficia a un solo sector a las clases del poder, nunca beneficia a los pueblos.

LBD: En ese contexto, ¿cómo es que gente joven se reúnen a realizar algunos movimientos y por qué eso molestaba a los militares?

Estamos hablando de las décadas del ‘60-’70 en la que la revolución cubana era muy joven y su influencia llegaba a todas partes. La presencia del comandante Ernesto Guevara en Bolivia, su muerte y su ejemplo revolucionario nos hacía pensar a los jóvenes que la revolución estaba a un paso.

En Santiago nuestra lucha giraba en torno de poner una universidad nacional en nuestra provincia porque las facultades dependían de Tucumán. Como estudiantes secundarios, pronto a egresar, nos interesaba la creación de una universidad. Entonces el movimiento de estudiantes secundarios se unió al del universitario, otro de nuestros reclamos fue que en el actual hipódromo sea ubicada la cada de altos estudios.

En ese entonces, nosotros estudiábamos más, leíamos con mayor profundidad, quizás teníamos menos bombardeos propagandísticos como es la televisión o Internet; tenías que ir a los libros y de esa forma te preparabas de otra forma”.

LBD: ¿Qué pretendía anular la revolución?

La dictadura pretendía eliminar todo rasgo de oposición mediante el terror. No puede haber un sistema más perverso que aquel que se instaura desde el Estado. Los militares éstos estaban aliados con los civiles y entonces no sabías a donde ir, muchos obispos te cerraban las puertas, los jueces ni te miraban, entonces surge el movimiento de las Abuelas de Plaza de Mayo, para llamar la atención.

Éstas mujeres caminaban a la vuelta de la plaza reclamando; los militares secuestraron a varias madres y no obstante las demás continuaron al punto tal que se transformó en el lugar de la dignidad. Muchos dirigentes políticos desamparaban a su propia gente, fueron siete años de persecución, de terrorismo, de oscuridad,  de quiebre del aparato productivo. Pretendían desterrar la teoría de evolución de Darwin por la teoría creacionista la cual se desarrollaba en revista. Se exorcizaban las aulas donde tantos jóvenes brillantes estudiaron y luego fueron asesinados”.

LBD: ¿Cómo es que usted y otros jóvenes caen en manos de los militares?

Yo era dirigente estudiantil secundario y andaba trabajando en una empresa de construcción manejando una camioneta. Cuando llegué a mi casa para retirar unos elementos me estaba esperando personal de la Secretaría de Información de la provincia a cargo de Musa Azar y ahí comenzó mi historia de prisionero.

Me detuvieron el 20  de enero de 1975, allí pude ver a otros compañeros detenidos pertenecientes a distintos sectores de la izquierda. Cabe indicar que unos meses atrás ya se había desatado una represión en todo el país con López Rega (creador de la Triple A); luego muere Juan Domingo Perón y esto se profundiza.

Había fusilamiento de docentes, estudiantes, de obreros; en ese contexto fuimos detenidos y llevados a prisión bajo el cargo de asociación ilícita y de atentar contra la seguridad del estado nacional.

LBD: ¿Cuánto tiempo estuvo detenido?

Estuve detenido seis años y 10 meses, desde los 17 años hasta los 24, en distintas cárceles en Santiago, La Plata; Córdoba, en Sierra Chica, en Caceros, nuevamente en La Plata y finalmente me liberaron en noviembre de 1982.

LBD: ¿Fue golpeado, torturado?

La tortura era una constante, nos querían demoler física, mental, espiritual e ideológicamente y no lo lograron en su gran mayoría. Yo sigo teniendo la misma concepción de solidaridad social, del pensamiento en función del otro de construir un país para todos no para un grupo; no como ese que decía que el kilo de lomo tiene que costar 80 pesos; yo pienso que no, en un país como el nuestro debería haber una redistribución mejor de la riqueza, debería haber una justicia en función del conjunto de la sociedad, sigo sosteniendo lo que pensaba en ese momento. Tengo el mismo corazón y el mismo pensamiento y es lo que me lleva a obrar como lo hago. En ese sentido para mi es un triunfo.

LBD: ¿Cómo ha podido sobrellevar toda esa situación de tortura y de quebrantamiento?

El hombre se adapta a cada situación; hay personas que dicen que no podrían haber aguantado ni un día ni dos, eso es mentira. El instinto de supervivencia unido a una concepción de solidaridad y compañerismo te hace soportar todo.

No fue una experiencia fácil, ni recomendable, pero era producto de un momento histórico y nosotros fuimos protagonistas y como tales nos tocó vivir lo que sucedía en ese contexto.

Como persona, como hombre muchas veces estuve destrozado, pero lo importante es sobreponerse. Nosotros no cometimos ningún crimen, siendo dirigentes estudiantiles pusimos una escuela en el barrio 8 de Abril, era para brindar apoyo pedagógico a los chicos. Entonces que había de ofensivo, qué delitos cometimos, pero esa era la frontera ideológica, éramos enemigos del sistema. Nos encarcelaron, nos torturaron, hicieron desaparecer gente que buscaba el bien común y que todos tengamos una oportunidad”.

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